El Protector


El padre como protector

por James B. Stenson

¿Cómo actúa un hombre para proteger a su esposa y sus hijos?

Para analizarlo, primero veamos la masculinidad, el carácter distintivo de todo hombre adulto normal.

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Los hombres son diferentes de las mujeres. Funcionan diferente, piensan diferente. Tienen instintos, actitudes y fortalezas físicas que les permiten llevar a cabo tareas duras y sacrificadas para ayudar a las personas más importante para ellos, comenzando por la familia.

Todas las características especiales de la personalidad del hombre adulto, desarrolladas desde la infancia, se pueden coordinar hacia un objetivo primordial en la vida: proteger.

Estos atributos masculinos incluyen los músculos, la voluntad, la resistencia, la competitividad, la agresividad, la firmeza, los poderes mentales matemáticos y abstractos, el amor por la planificación estratégica y la manipulación de la realidad física, el fuerte sentido de la justicia y la conducta ética. 

La naturaleza, al parecer, dota a los hombres de los poderes físicos y mentales que precisan para proteger a sus seres queridos. El instinto de proteger del peligro es la base de la masculinidad del hombre, y es una fuerza de un poder inmenso.

Esta protección paternal funciona de diferentes maneras importantes.

1. Ante todo, el hombre de familia dedica sus poderes masculinos a proteger a su esposa de cualquiera que pueda amenazarla.

Parecer ser un instinto natural entre los hombres proteger de agresiones externas a las mujeres de su vida: esposa, madre, hermanas, hijas. Por ejemplo, si un hombre estuviera junto a su esposa en medio de una multitud y un extraño se volviera a gritarle con enojo a ella, el esposo se enfurecería y la defendería al instante. Le correría la adrenalina por la sangre, se le tensarían los músculos, y su primer impulso sería desfigurar al agresor. Ningún hombre con dignidad se quedaría parado y dejaría que trataran a su esposa de manera irrespetuosa. Reaccionaría rápidamente para defenderla.

Dicen que la paz es la condición que disfrutamos cuando nos dejan tranquilos de una buena vez. A lo largo de la historia, el padre de la familia se para en actitud protectora en la puerta del hogar y de alguna manera le dice al mundo: "Déjennos tranquilos... dejen a mi familia en paz".

2. Hay otro aspecto protector relacionado con la protección física, un aspecto que los padres suelen no comprender en la actualidad. Un hombre no permite que nadie amenace o haga enojar a su esposa... y esto incluye a los hijos.

Una parte tremendamente importante del trabajo del padre es defender a su esposa de la mala educación, la desobediencia insolente y la agresión impulsiva de los hijos. Esta protección de la esposa tiene mayor importancia cuando los chicos son pequeños (menos de siete años) y luego cuando ingresan a la adolescencia. Un hombre no permite que nadie le falte el respeto a su esposa, incluyendo (y especialmente en este caso) en el hogar.

3. El hombre también defiende a su familia con lo que gana trabajando.

Es decir, no sólo mantiene a su familia, sino que también la protege de la pobreza. Los ampara, se ocupa del techo, la comida y la vestimenta que necesitan. Si papá tiene trabajo, la familia se siente segura. Incluso en los hogares con doble ingreso, parece que los chicos sienten que papá es el proveedor principal y, por ende, el protector principal de la familia.

4. Además, protege a sus hijos de las fuerzas que los amenazan aquí y ahora: drogas, matones, delincuentes, agresores de todo tipo y potenciales desastres como consecuencia de su inexperiencia y errores impulsivos (como cruzar la calle sin mirar el semáforo o jugar con fósforos).

Por ejemplo, si un padre mira por la ventana del salón y ve a su hija pequeña hablando con un extraño que le dice disimuladamente que se acerque, arremetería rápidamente en su defensa. Saldría corriendo de manera agresiva hacia el extraño para confrontarlo y exigirle que le diga qué quiere. Con los músculos tensos, se interpondría entre su hija y el potencial agresor para protegerla físicamente de cualquier peligro.

Otro ejemplo: Cuando a su hija adolescente la vienen a buscar para una cita, el padre hace todo lo posible para estudiar al joven con el que va a salir. Quiere conocerlo (insiste en conocerlo) para mirarlo a los ojos e intuir sus intenciones y su valor como persona. Un padre siente el deber de evaluar a todo joven que se acerque a su hija. Da la sensación de que existe un mensaje implícito: "Es mi hija. Trátala bien, chico, o te las vas a ver conmigo...".

5. Pero principalmente (y esto es crucial) el padre protege a sus hijos al fortalecerlos para que luego se puedan proteger solos. Ejerce en la vida de sus hijos un liderazgo amoroso que lleva hacia una adultez responsable y competente.

Es la misión del padre, el desafío que saca lo mejor de él, formar a sus hijos con los poderes y las actitudes que van a precisar para triunfar en la vida, fortalecerlos para que luego puedan protegerse a sí mismos y a sus seres queridos. De manera que, para los hijos, un buen padre es un líder y un maestro de por vida. Sus protectoras y fortalecedoras enseñanzas sobre lo que está bien y lo que está mal permanecen en la vida de los hijos mucho tiempo después de que se van del hogar y, de hecho, mucho después de que el padre se va a su recompensa eterna. Un buen padre nunca deja de ser padre, ya que sigue viviendo como un gran hombre en el corazón de sus hijos.

Este artículo es un extracto de Father, the Family Protector (El padre, el protector de la familia) de James B. Stenson.