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Mi hijo de las ligas mayores

El papá de la estrella de los Phillies Shane Victorino piensa ‘fuera del diamante’

El padre de un jugador de béisbol de las grandes ligas puede disfrutar de muchos privilegios: orgullo, celebridad, derecho a presumir y gran cantidad de dinero en la familia. Es necesario tener una perspectiva especial para mirar más allá de estos bienes mundanos y declarar que la fe en Dios y el servicio al prójimo son más importantes que la fama y la fortuna.

Shane Victorino

Shane Victorino se ha destacado por su trabajo duro y su determinación, dice su padre.

Michael Victorino inculcó estos valores a su hijo, jardinero de los Phillies de Philadelphia, y se siente orgulloso de que, durante su carrera profesional, él siga siendo un hombre de oración que hace algo por su comunidad.

A los 30 años, en su octava temporada de ligas mayores, Shane tiene un promedio de bateo de .280 y ganó el Guante de Oro por su excelente fildeo durante los últimos tres años. Es famoso por su velocidad, y se le conoce como el “hawaiano volador”, por el lugar donde nació. Fue la estrella del equipo en la temporada de 2008, cuando bateó un cuadrangular de gran slam en los playoffs de la Liga Nacional y los Phillies ganaron la Serie Mundial. También condujo a su equipo a la Serie Mundial de 2009, cuando los Phillies perdieron ante los Yankees de Nueva York.

Shane había comenzado bien esta temporada hasta que se lesionó el tendón de la corva derecha, pero debe volver a jugar a principios de junio.

Michael Victorino

El Papá de Shane, Michael Victorino, es el Nuevo líder de Caballeros de Colón en Hawái.

“Por mucho que me guste que la gente se me acerque para decirme ‘Usted es el papá de Shane’, y por mucho que me guste ver que mi hijo tiene éxito y gana, sé que hay cosas más importantes”, dijo Victorino, quien vive en Wailuku, en la isla de Maui, Hawái. “Estoy muy orgulloso de que mi hijo haga algo por los demás. Siempre quiere ayudar a los menos afortunados. Algún día dejará de jugar béisbol, pero siempre habrá oportunidades para servir a Dios y al prójimo.”

Fundación Juvenil

El esfuerzo más sobresaliente de Shane por “hacer algo” fue la formación de la Fundación Shane Victorino para los jóvenes necesitados, por medio de la cual donó $900,000 dólares de su propia fortuna a los clubes de chicos y chicas de Philadelphia para renovar un centro recreativo de un siglo de antigüedad. Shane también tiene planes para ayudar a los jóvenes de Hawái.

También para Victorino padre es importante hacer algo. Como consejero del Condado de Maui, se unió a Caballeros de Colón hace 21 años para vivir su fe católica de manera más profunda y activa. Tras ir subiendo de rango en la Orden de Hawái, este año fue elegido diputado de estado. “Si uno quiere permanecer comprometido con la fe y la caridad católicas, creo que los Caballeros constituyen la mejor forma”, dijo.

Entre los retos que ha enfrentado en su vida, está un tumor cerca de su cerebro en 1987. Confiado en la oración, ha estado libre de cáncer tras sufrir dos operaciones. “Hubo un cambio en mi vida y actitud, dijo. El Señor nos señala un camino. Si el Señor guía y nosotros seguimos, está bien.”

En una de las numerosas visitas que realiza a su casa fuera de temporada, Shane se unió al consejo de C de C de su padre hace seis años. También se casó hace tres años en la iglesia de St. Anthony en Wailuku, y él y su esposa Melissa tienen dos niños.

‘No cedas’

Como lo recuerda Victorino, Shane fue bueno en los deportes desde la primera vez que pateó un balón o bateó una bola, pero lo que lo hacía especial era su concentración y determinación.

“Cuando era más joven, no le gustaba perder, y no comprendía por qué algún integrante de su equipo podía no tener la misma determinación, recordó Victorino. Algunos veían su actitud como arrogancia y presunción, pero yo siempre la vi como un deseo de dar lo mejor, de lograr lo máximo de sí mismo y de sus compañeros de equipo.”

Shane practicaba deportes juveniles todo el año en el clima soleado de Hawái, y en la escuela media superior St. Anthony llamaba la atención de los reclutadores de las universidades y equipos profesionales. Competía en dos deportes el mismo día, y a veces cambiaba su uniforme de béisbol por shorts y spikes para competir en una carrera.

Un día a principios de junio de 1999, al regresar de la escuela se enteró de que había sido reclutado en la sexta ronda por los Dodgers de Los Ángeles y que la Universidad de Hawái le ofrecía una beca. La vida era bella.

Una tarde, recuerda su padre, Shane se fue a su habitación a rezar. Cuando salió, anunció a su familia que había decidido aceptar la oferta de los Dodgers y jugar en las ligas menores, con la esperanza de entrar en las mayores pronto.

“La gente se fija en las ligas mayores por el glamur y los grandes contactos, pero no piensan mucho en las ligas menores, dijo su padre. Realmente tienes que cumplir y te enseña a seguir esforzándote y no ceder si quieres lograrlo.”

En un momento dado, cuando fue descendido de Triple A a Doble A, Shane llamó a su papá para decirle que quería regresar a casa. Victorino padre transmitió a su hijo parte de la sabiduría que había adquirido en su lucha contra el cáncer: “No cedas”.

Shane aceptó su consejo, y dos años más tarde irrumpió en las ligas mayores. No cabe duda de que este mismo consejo ayudará a Shane para vencer su lesión actual de la pierna y volver a su turno de bateo en junio. Como lo señala su papá, a Shane no le gusta perder.

(Photo Credit - homepage and above: Getty Images/Miles Kennedy)