DESAFÍOS COMUNES

La Valentía

por William J. Bennett

"Al hacer cosas que requieren valentía, nos convertimos en seres valientes," observó Aristó teles. Las virtudes o los vicios de nuestro temperamento se convierten en partes irrevocablemente nuestras a travé s de la práctica. De modo que, explicó el filosofo Griego, "al despreciar habitualmente aquellas cosas que son terribles y nos oponemos a ellas nos tornamos valientes y es entonces cuando estamos en la mejor posició n para tomar dicha postura."

El hecho de que nos oponemos a las cosas que nos amenazan no se debe confundir con un comportamiento intrépido, sin embargo. Tener miedo es una emoció n totalmente apropiada cuando uno se enfrenta con situaciones amenazantes.

El gran escritor y novelista norteamericano, Herman Melville, destaca este punto de Aristóteles hermosamente en un pasaje de Moby-Dick, cuando Starbuck, el primer oficial del Pequod le habló a la tripulación por primera vez.

Melville escribe, "No quiero un solo hombre en mi barco," dijo Starbuck, "que no le tenga miedo a una ballena." Con esto, pareció decir, que el valor más confiable y útil es aquel cuyo origen yace en el cálculo razonable de un peligro cierto y que un hombre sin una onza de miedo representa mucho más peligro para sus compañeros que un cobarde."

Una persona valiente no es aquella que nunca tiene miedo. Esa es la descripción de una persona precipitada e imprudente, sino más bien alguien que en una emergencia puede causar más daño que bien. Es muy difícil "entrenar" a este tipo de persona en el momento. El cobarde, por otro lado, es aquél que generalmente no tiene confianza en si mismo y tiene tendencia a ser más miedoso, pero tiene la ventaja que si puede ser más susceptible a que le den ánimo mediante el ejemplo.

La naturaleza infecciosa del comportamiento increíblemente valiente de una persona puede servir de inspiración, pero también puede, en parte, avergonzar a todo un grupo de personas. Esa fue la clave de la clase de valentía que inspiro Horacio en el puente en la antigua Roma y Henry V en Agincourt.

Fue una clave con respecto a la clase de valor que demostraron aquellos que sufrieron abuso en silencio y se unieron a las filas de Gandhi y Martin Luther King, Jr. en actos de protesta sin violencia diseñada a despertar la conciencia publica en contra de la injusticia.

Otra clave a su éxito fue, por supuesto, el razonamiento: un razonamiento práctico que se impartió mediante una clase de elocuencia cuya información proviene del verdadero mandato del patrimonio cultural el cuál arma a la razón de valor para tomar acción inteligente.

Una simple inclinación a hacer lo correcto no es suficiente. Primero tenemos que saber que es lo correcto. Necesitamos sabiduría, a menudo la sabiduría de un líder sabio, para darle a nuestro valor una forma especifica, una dirección inteligente.

Y necesitamos la voluntad, el poder motivador que los líderes inspiradores pueden a veces ayudarnos a descubrir en nosotros mismos aun cuando somos incapaces de encontrarlo fácilmente nosotros mismos.

Si Aristóteles tiene razón, entonces la valentía es una disposición asentada que permite un grado apropiado de miedo y de confianza en si mismo en situaciones desafiantes (la definición de "apropiado" varía bastante de acuerdo a las circunstancias del caso).

Es también una disposición asentada defender su posición, avanzar, o retroceder, de acuerdo a lo que dicta la sabiduría. Antes de que estas disposiciones se consideren asentadas, sin embargo, se deben primero establecer. Y eso significa prá ctica lo que a su vez significa enfrentar el miedo y defender una posición antes de que haya una disposición asentada para así hacerlo: comportándonos valientemente cuando no nos sentimos verdaderamente valientes.

El miedo a la oscuridad es casi algo universal entre los niños, y proporciona una oportunidad relativamente libre de peligro para aprender las primeras lecciones en valentía. Dentro de las familias, los hermanos mayores reciben gran ayuda para cultivar sus propias disposiciones en este respecto al aparentar tener valor frente a sus hermanos o hermanas menores. "¿Ves? No hay nada que temer."

Esta es una práctica excelente y un buen lugar para comenzar. Las oportunidades de ser valientes a favor de otros, y permanecer con ellos cuando se presentan circunstancias desafiantes, son ocasiones para llenarnos de valor nosotros mismos; es decir, para aprender a saber llevar nuestra propia confianza en nosotros mismos y miedo para determinar que es lo correcto y mostrar la voluntad para hacerlo.

Este artículo es un extracto del "The Book of Virtues" (Simon & Schuster, 1993)