DESAFIOS COMUNES

Dr. Ray sobre el tema de la disciplina

Disciplina. Es una palabra que en su momento tuvo muy buena reputación. Los padres instintivamente sabían que la disciplina era algo que los niños necesitaban. Era bueno para ellos. Les ensenaba las cosas básicas de la vida: carácter, moral, responsabilidad, respeto.

Pero durante las ultimas dos generaciones se le ha dado una paliza a la disciplina. Algunos expertos proclaman que los padres que son realmente “inteligentes” no tienen que usar mucho la disciplina porque, en vez, pueden hablar y razonar con sus hijos para que cooperen mientras que los medios de comunicación bombardean a los padres con toda clase de teorías sobre lo que es sicológicamente correcto. Y, la cultura hace eco sin descanso de las teorías que palabras tales como “autoridad”, “limites”, y “control” son conceptos pasados de moda los cuales debemos descartar.

Sin embargo no importa la influencia que estas nociones modernas ejerce sobre los padres, la realidad siempre gana. La disciplina sigue desempeñando un papel crítico para criar gente moral. Todavía sigue siendo un don perdurable que dura toda una vida. Y todavía es algo que los padres instintivamente saben que es algo bueno para sus hijos.

¿Qué quiero decir cuando hablo de “disciplina”? Con toda seguridad una encuesta de cien personas, padres o expertos, proporcionara cien definiciones diferentes de la palabra. Es posible que algunos digan que la única disciplina que funciona es una “paliza” a la antigua mientras que otros definen la disciplina como enseñanza. La primera es demasiado limitada para nuestro objetivo y la última es demasiado amplia.

Prefiero definir la disciplina de una manera más recta y con sentido común: para establecer la forma de socializar y desarrollar el carácter hay que ponerle límites a la forma en que los niños se comportan y deben haber consecuencias cuando el comportamiento no es lo que debe ser.

No existe otra área que cause diariamente más incertidumbre, culpabilidad y frustración al criar niños que la disciplina. Siempre nos estamos preguntando: ¿Espero demasiado de ellos? ¿Soy demasiado estricto? ¿O no lo suficientemente estricto? ¿Cuándo debo disciplinar? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué pasa si estoy equivocado? ¿Qué puedo hacer para que es hijos me escuchen? ¿Es su comportamiento normal?

Esto es lo que les digo a los padres:

1.No hay nadie que sepa mejor lo que es bueno para sus hijos.
2.Autoridad no es una mala palabra.
3.Por lo general, la disciplina no es complicada. Las buenas ideas para manejar la disciplina no son complicadas y son fáciles de poner en acción. Técnicas similares se pueden emplear en una variedad de problemas.
4.Pero más importante que nada, el ser padre es algo diseñado por Dios para que se goce. En esto todos compartimos lo mismo. Compartimos las mismas preocupaciones y frustraciones. De modo que aligeremos la carga y amemos a nuestros hijos lo suficiente para hacer lo que es mejor para ellos.....y para nosotros también.

El Dr. Guarendi es sicólogo y autor del libro “Discipline that lasts a Lifetime” (Servant Books, 2003) y de “You’re a Better Parent than you Think” (Fireside, 1984).

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