DESAFIOS COMUNES


Hábitos Sanos Para Mirar TV

por el Dr. Ray Guarendi

Aunque parece ser una excusa desesperada de muchos jóvenes, los chicos no necesitan ver televisión.

Quizás quieran hacerlo, deseen hacerlo y hasta sufran síndrome de abstinencia cuando se apaga la luz, pero el desarrollo social adecuado no guarda ninguna relación con la cantidad de canales que tenga el aparato.

La televisión no es mala en sí misma. Sin embargo, sin límites y sin filtros es destructiva.

Socava la vida familiar, promueve la existencia pasiva y transmite de manera constante a los niños una realidad y una moral distorsionadas. La clave para lograr que el medio se complemente con sus objetivos de padre en lugar de desafiarlos consiste en controlarlo y permitirlo con sensatez.

Para fomentar un uso responsable de la TV, es fundamental tener conocimiento de lo que ingresa en el hogar. El primer paso básico es filtrar la violencia gráfica o el contenido sexual inadecuado. Pero eso no es todo.

Incluso series o dibujos animados que parecen benignos pueden contener temas o mensajes que vayan en contra de sus valores. Muchos padres me confiesan que, cuando se ponen a ver qué miran sus hijos todos los días, se quedan estupefactos. No tenían la menor idea de la cantidad de basura que miran sus hijos con regularidad.

Incluso habría que limitar el tiempo que miran televisión supervisados. De lo contrario, la TV se puede convertir en una adicción que invada la existencia de una familia normal. Éstas son algunas reglas posibles:

1. Sólo se puede ver televisión tras terminar con los deberes y las tareas del hogar. Las responsabilidades van antes que los privilegios.

2. Cuando al otro día hay que ir a la escuela, no se ve televisión en la noche. Esta regla genera las siguientes respuestas de los chicos: "Soy el único chico de toda la escuela al que los padres le hacen esto. ¿De qué voy a hablar en el ómnibus?" Aunque esto fuera verdad, no importa. Usted es quien decide cuánta televisión mira su familia.

3. Racione la programación. Limite los canales comerciales a media hora por noche. Se puede ver hasta una hora y media de programas educativos de la televisión pública.

4. Cree su propia versión de la TV paga. Cada media hora cuesta, supongamos, diez centavos. Media hora de PBS cuesta un centavo, no porque valga menos, sino porque por lo general vale más. El dinero se puede guardar para alguna salida en familia.

Una madre me comentó una ventaja inesperada de supervisar de cerca qué miran en televisión sus hijos, en especial los sábados por la mañana. Los chicos dejaron de pedir tantos juguetes porque no veían las publicidades donde les sugerían que precisaban más. La familia también comenzó a charlar más a la hora del  desayuno y se dieron cuenta de que se llevaban  muy bien.

Todo puede pasar cuando se apaga la televisión.

El Dr. Guarendi es psicólogo de familia y autor de Discipline That Lasts a Lifetime, Disciplina para toda la vida (Servant Books, 2003) y You’re a Better Parent Than You Think, Usted es mejor padre de lo que cree (Fireside, 1984).