PADRES INVOLUCRADOS


Los niños sobresalen cuando los padres permanecen juntos

por Scott Haltzman

Cuando se trata del rendimiento académico, los padres que continúan casados dan a sus hijos una gran ventaja.
   
De hecho, en Growing Up With a Single Parent (1994) (Crecer con un solo padre), los investigadores Sara McLanahan y Gary Sandefur determinaron que en las familias intactas el 81% de los niños tienen padres que ayudan con la tarea escolar. Por el contrario, la mayoría de los niños de padres divorciados viven con sus madres, y las estadísticas revelan las consecuencias: sólo el 56% de estos niños se benefician con la ayuda de su padre en la tarea escolar.

Las escuelas les exigen mucho trabajo a los niños en la actualidad. Pero los obstáculos educativos son más altos para los niños con un único padre/madre. En “In Stepfamilies: Who Benefits, Who Does Not?” (En las familias reconstituidas: ¿quién se beneficia, quién no?) (1994), el autor Nicholas Zill revela que las posibilidades de repetir un grado casi se duplican cuando un niño no tiene padres casados en el hogar. Ese niño también tiene un 23% de posibilidades de que lo suspendan o expulsen de la escuela, en comparación con un 10% de posibilidades en un niño de un hogar intacto. Existen más probabilidades de que los padres solos encuentren a sus niños en la parte inferior de la clase.

Con el transcurso del tiempo, los efectos de estas desventajas se hacen sentir en los niños: si bien un lamentable 13% de los niños de familias intactas deja la escuela antes de graduarse, el índice de abandono dispara a 29% en los niños de padres solos o que se volvieron a casar.

Los datos demuestran que en el trabajo, la educación escolar y universitaria, los niños de las familias intactas están mejor. El libro de Linda Waite y Maggie Gallagher, The Case for Marriage (La causa del matrimonio) (2000), describe más de 50 maneras en las que los padres casados ofrecen ventajas a los niños, ventajas que se extienden a la adultez, incluyendo vidas más prolongadas y mejores trabajos.

Los datos demuestran que en el trabajo, la educación escolar y universitaria, los niños de las familias intactas están mejor.

¿Estoy sugiriendo que los padres que ahora viven solos llamen a sus esposas de quienes se alejaron hace tiempo y las inviten a comenzar de nuevo? No. Tampoco estoy intentando avergonzar a los padres que ya lucharon y tomaron la decisión de romper en forma permanente con sus lazos conyugales. Los padres solos tienen suficientes desafíos sin tener que rever las decisiones pasadas. Pero recurro a los muchos padres de niños pequeños que están enfrentando problemas conyugales y llegan a la conclusión, erróneamente, de que la única opción es separarse.

La decisión de divorciarse a menudo se basa en dos premisas: 1) las relaciones con dificultades no tienen esperanza de solucionarse; y 2) la separación matrimonial mejora la calidad de vida para todos. En la mayoría de los casos, ambas suposiciones son falsas.

Así que, tome su libro de tareas y su lápiz Nº 2. Programe las reuniones de padres y maestros, los campeonatos de fútbol y las clases de ballet. Pero tache esa cita para ver al abogado de divorcios. En cambio, pídale a su pastor, a su médico o a su consejero matrimonial que le indique recursos que puedan ayudarle a trabajar en su matrimonio. Entonces, anote una cita con alguien que pueda ayudar. La educación de su hijo está en juego.

Scott Haltzman es presidente del Comité de Ética de la Sociedad de Psiquiatría de Rhode Island y es profesor auxiliar de clínica de Psiquiatría y Comportamiento Humano en la Universidad de Brown.