PATRONO DE LOS PADRES


Un hombre silencioso con mucho que decir

por El Arzobispo Donald Wuerl

El Día del Padre, especialmente en los Estados Unidos, se ha convertido en un día para reconocer la importancia del papá. Aunque la celebración en sí misma puede concentrarse en una tarjeta del Día del Padre, un regalo o una comida especial, en su esencia es el reconocimiento de que un padre desempeña un papel singularmente importante en la vida de una familia. Los niños necesitan a un padre. Los padres tienen una responsabilidad que les da Dios con relación a sus hijos.

En reconocimiento de esto, el Papa Juan Pablo II tomó medidas y propuso a San José como modelo de masculinidad moderna. El 15 de agosto de 1989 emitió una exhortación apostólica sobre San José y la comprensión católica de la paternidad: Redemptoris Custos (Guardián del Redentor: sobre la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia).

Así como llamamos a María “Madre de la Iglesia” porque es la madre de Jesús que es el Jefe de la Iglesia, así consideramos a San José, quien fue padre adoptivo de Jesús y su protector, como el “Patrono de la Iglesia Universal, Protector de la Iglesia".

Podemos alegrarnos de que San José, a través de su matrimonio con María, quedó atrapado en el misterio de la paternidad espiritual y se convirtió en un modelo de matrimonio, cuidado de los hijos y un ejemplo de la Sagrada Familia. San José es un modelo para cada creyente y especialmente para los hombres en su papel de padre.

Se nos llama a participar activamente en nuestra vocación. El llamado que Dios nos hace, de manera silenciosa pero eficaz, difunde la fe y extiende el reino de Dios en todos los lugares y todas las épocas.

El Arzobispo Donald Wuerl de Washington, D.C., ha escrito numerosos libros sobre la fe católica. Este artículo es un fragmento del ejemplar de junio de 2002 de Columbia, la revista mensual de los Caballeros de Colón.