PATRONO DE LOS PADRES


Llamado por Dios a la acción

por El Arzobnispo Donald Wuerl

En el primer capítulo de Redemptoris Custos (Guardián del Redentor: sobre la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y de la iglesia) se destaca el casamiento de José y María. Éste es el momento fundamental de su papel en la historia de la salvación. Dios le pidió a José, hijo de David, que se casara con María. Ella iba a tener un hijo, concebido por el Espíritu Santo, a quien él debía llamar Jesús (Mt 1:20-21).

Juan Pablo II señala que el mensajero divino "le presenta a José el misterio de la maternidad de María" (3), pero José cumpliría un papel singular en el posterior misterio de nuestra redención. Junto con María serían los "primeros guardianes de este misterio divino" (5).

Al estar junto con ella y relacionado con ella, es partícipe íntimo de esta fase final de la revelación de Dios que se concreta en Cristo.

Para aceptar todo esto, José, al igual que María, debió ser una persona de fe. Lo que nos llama la atención al mirar las páginas de las Escrituras y ver la figura de José –aunque su descripción no sea tan detallada como la de las otras figuras preponderantes– es su enorme fe.

El Arzobispo Donald Wuerl de Washington, D.C., ha escrito muchos libros sobre la fe católica. Este artículo pertenece a la edición de junio de 2002 de Columbia, la revista mensual de los Caballeros de Colón.