PATRONO DE LOS PADRES


Padre de Jesús

por El Arzobispo Donald Wuerl

Aunque el nacimiento de Jesús es totalmente único en toda la historia de la humanidad, las responsabilidades de José permanecieron arraigadas en su matrimonio con María y, por lo tanto, en su relación con Jesús. Los Evangelios describen claramente las responsabilidades de José con Jesús.

En Redemptoris Custos el Papa nos recuerda cómo se cumplieron estos deberes, a partir del viaje a Belén y de la protección y cuidado de María en el nacimiento de Jesús en el que José fue testigo ocular.

El Papa continúa señalando que José cumplió con su primera obligación religiosa como padre al circuncidar a su hijo y ponerle del nombre de Jesús. La presentación de Jesús en el templo, el escape a Egipto y el hallazgo del niño Jesús en el templo son todos ejemplos en las Escrituras del cuidado y crianza de Jesús.

Desde una perspectiva, lo más revelador en las Escrituras con respecto a la relación de José con Jesús se encuentra en el Evangelio de Lucas.

María y José regresaron a Nazaret con Jesús donde creció “en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” (Lc 2:52). Aquí, la imaginación puede describir la rutina diaria del adolescente Jesús creciendo y conociendo la fe y los valores de su familia, su obligación con Dios y su lugar en el afecto de sus padres.

A veces es difícil darse cuenta de que Jesús tuvo que aprender a hablar, leer y escribir. Se le tuvieron que enseñar modales y cómo relacionarse con los demás. Tuvo que aprender sus oraciones. Tenía tareas y obligaciones para ayudar a mantener la vida en familia sin dificultades.

En todo esto podemos prever el papel de José. Al mismo tiempo, Jesús se tornaba cada vez más consciente de su identidad interior más profunda y su misión como redentor del mundo.

El Arzobispo Donald Wuerl de Washington, D.C., ha escrito numerosos libros sobre la fe católica. Este artículo es un fragmento del ejemplar de junio de 2002 de Columbia, la revista mensual de los Caballeros de Colón.