PATRONO DE LOS PADRES


Hombre justo

por El Arzobispo Donald Wuerl

El Capítulo 3 de Redemptoris Custos está dirigido a José como “el varón justo”, el esposo. Aquí, Juan Pablo nos presenta una imagen de José que se envuelve en el amor: amor de Dios, amor de su esposa y amor del niño al que se le encargó cuidar, Jesús.

Aunque la vida conyugal puede llevar consigo enormes desafíos que surgen en la vida cotidiana, es el amor lo que la vuelve una bendición.

En las celebraciones de boda las lecturas de las Escrituras nos recuerdan que un matrimonio es una parte del plan de Dios expresado en el Libro del Génesis. El cumplimiento del plan de Dios exige un gran esfuerzo por parte de ambos cónyuges. Es el amor lo que hace que el esfuerzo ocupe un lugar preponderante todos los días.

Entre los “proverbios” de Jesús, “Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre" (Mc 10:9), constituye uno de los desafíos más especiales para muchas personas en la actualidad. Las estadísticas demuestran que uno de cada dos matrimonios en los Estados Unidos termina en un divorcio. Quizás lo que Jesús nos dijo a todos nosotros es que es imposible mantener una relación amorosa y permanente con todas las dificultades de la vida sin el compromiso firme de que, pesar de todas las pruebas y las tribulaciones, la pareja perdurará.

En una sociedad en la que se deja de lado tan ligeramente el compromiso personal, no debería sorprendernos que el matrimonio esté en estado de deterioro. La visión católica del amor y el matrimonio continúa ofreciendo una dirección sólida y guía verdadera.

El Arzobispo Donald Wuerl de Washington, D.C., ha escrito numerosos libros sobre la fe católica. Este artículo es un fragmento del ejemplar de junio de 2002 de Columbia, la revista mensual de los Caballeros de Colón.