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El divorcio y la (des) dicha

Elizabeth Marquard es investigadora del Institute for American Values y autora del libro sobre los hijos del divorcio intitulado Between Two Worlds – The Inner Lives of Children o Divorce (Entre dos mundos: La vida íntima de los hijos del divorcio). Al ser ella una hija del divorcio, tiene una gran riqueza de conocimientos personales y profesionales sobre el tema del divorcio y su efecto en el esposo, la esposa, los hijos y la sociedad. Padres para Siempre habló con ella sobre quién resulta herido en un divorcio y cómo puede sanar.

(Vea también el artículo de Padres Para Siempre sobre el divorcio desde la perspectiva del hombre y el de la mujer, y solicite el folleto informativo de Caballeros de Colón (301) sobre la anulación).

Padres Para Siempre: La mayoría de los divorcios en Estados Unidos son por iniciativa de la mujer. ¿Podemos decir realmente que el divorcio es malo para ella?

Marquardt: Más o menos dos tercios de los divorcios que afectan a niños son por iniciativa de su madre. Lo más probable es que tengan diversas razones: algunas quizás buscan el divorcio por el mal comportamiento de su marido, otras por otras razones. Algunas son más felices después, pero otras no (vea nuestro informe “¿El divorcio hace feliz a la gente?”)

Pero sí sabemos que el divorcio tiene un impacto negativo en los niños, en especial en los hijos de los dos tercios aproximadamente de los divorcios que ponen fin a matrimonios con bajo nivel de conflicto. Yo que soy madre y estoy muy ocupada como escritora, veo que las mujeres algo mayores que yo que – por la gracia y su arduo trabajo – fueron capaces de educar a hijos sanos y exitosos, ahora son más libres, como mujeres y madres, de seguir otra vocación a medida que crecen sus hijos. En cambio, aquellas cuyos hijos siguen teniendo dificultades como jóvenes adultos a menudo continúan preocupándose y tratando de remediar las dificultades de sus hijos adultos.

A todos nos interesa que a nuestros hijos les vaya bien. El matrimonio es la mejor institución para proteger a los niños que hayamos creado hasta la fecha.

PPS: Si las víctimas principales del divorcio son los hijos, ¿hasta qué punto deben tomar en cuenta los padres a sus hijos cuando piensan divorciarse?

Marquardt: Algunos matrimonios están asolados por problemas muy serios, como adicciones a substancias o pornografía, infidelidad, etc. Se comprende que ciertos padres traten de alejar a sus hijos de estas situaciones por medio del divorcio. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el divorcio termina con un matrimonio que resulta molesto para uno de los adultos, o para ambos, pero que no lo es para los hijos. Por el contrario, los niños confían en que matrimonio les brinde un hogar seguro. La infancia es corta. A veces resulta un reto difícil, e incluso insuperable, seguir tratando de unir a los padres, y los padres con los hijos, por medio del matrimonio, Pero somos adultos.Es lo que debemos intentar hacer más que nada.

PPS: ¿Qué podría aconsejar a los hijos del divorcio ya grandes que tratan de sanar y formar buenos matrimonios propios?

Marquardt: Hagan su “tarea”. Lean sobre el impacto del divorcio sobre los niños, sus relaciones, su matrimonio, su vida moral y spiritual. Usen esa tarea en su conversación con sus seres queridos, su pastor, sus propios padres y los otros que estarán presentes para escuchar su promesa en el día de la boda. Aprovechen los excelentes recursos sobre matrimonio que les ayudará a aprender del divorcio de sus padres: cómo sobrellevar la vida diaria con otra persona, cómo amarla y perdonarla, cómo comunicarse con ella.

Y sobre todo, no se dejen impresionar por las estadísticas sobre la tasa de divorcios entre los hijos del divorcio. Por el contrario, úsenlas para animarse a buscar la ayuda que todos nosotros necesitamos – sin importar cuál sea nuestra historia familiar – hoy en día para formar matrimonios duraderos y sanos.

Lea el blog de Elizabeth Marquardt en FamilyScholars.org

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