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Patrick Kelly

¿Qué es un Salario Justo?

Patrick E. Kelly, abogado y graduado del Instituto Pontificio Juan Pablo II para Estudios del Matrimonio y la Familia, es Vicepresidente de Política Externa de Caballeros de Colón. Padres para Siempre le pidió que explicara algunos de los principios de “trabajo y salario justo”.

Padres para Siempre: La enseñanza social de la Iglesia ha sido llamada un “secreto bien guardado” que ni siquiera muchos católicos conocen.

Patrick Kelly: Algo tiene de cierto, pero ahora poseemos excelentes fuentes, como el Compendio de la doctrina Social de la Iglesia, que es una especie de catecismo sobre la justicia social. Este Compendio está dividido en tres grandes secciones con varias subsecciones que realmente tocan las bases de la justicia social. Las tres secciones son las siguientes:

1. El Designio de Amor de Dios para la Humanidad
2. La Familia, Célula Vital de la Sociedad
3. Doctrina Social y Acción Eclesial

El fundamento de la doctrina social es muy sencillo, puesto que es la base de toda acción moral: Evita el mal y haz el bien. Todos están de acuerdo con esto. Pero enseguida aparecen disensiones en cuanto avanzamos un poco más: No puedes hacer el mal para lograr un bien. Algunos dicen que vale la pena hacer un “pequeño mal” para lograr lo que llaman un gran bien, pero esto va en contra de la ley moral y de la enseñanza social de la Iglesia. Así que aparecen las disensiones en la base misma de las cuestiones sociales.

Surgen mayores dudas y problemas cuando se aplican los principios básicos a las situaciones específicas y complicadas que se dan en la vida diaria de todos, en las medidas políticas y la economía de una nación, y en las relaciones entre estados. Algunos de los temas actuales son la guerra justificada, la pena capital y el tema de este mes, el salario justo.

Sin embargo, de todas las organizaciones del mundo actual, la Iglesia Católica es la que tiene mayor experiencia en esta área, ya que ha enfrentado la cuestión social durante siglos, bajo la guía del Espíritu Santo. Como lo han dicho los Santos Padres, la Iglesia es una “experta en humanidad”. Incluso desde un punto de vista estrictamente secular, ninguna entidad ha lidiado con las cuestiones sociales durante tanto tiempo como la Iglesia Católica.

PPS: ¿Cuáles son las bases de un “salario justo”?

Kelly:  Como muchos de nuestros lectores saben , el documento básico de las enseñanzas sociales modernas de la Iglesia  es Rerum Novarum (De las Cosas Nuevas) de 1891, en el cual el Papa León XII analizó los efectos de la industrialización y delineó algunos principios que siguen siendo ciertos actualmente:

1. El trabajo debe estar sujeto a las necesidades del hombre, no el hombre a las necesidades del trabajo.
2. Los trabajadores deben ser respetados en su dignidad humana y recibir un salario que les permita mantenerse ellos y sus familias según esta dignidad.
3. Los trabajadores deben tener el derecho de formar asociaciones y sociedades para negociar mejores condiciones.
4. Aunque los bienes de la tierra fueron creados por Dios para el disfrute de todos, la Iglesia reafirma el derecho a la propiedad privada como una forma de proteger a los trabajadores y su familia, que es el grupo social básico que precede la formación de cualquier estado.

Es importante enfocar la idea de un “salario justo” dentro de este contexto, ya que el trabajo es la forma en que comúnmente un hombre tiene acceso a los bienes terrenales; y para la gran mayoría de los trabajadores, el salario que le da su trabajo define en gran medida los bienes a los que tiene acceso, él y su familia. De esta forma, el salario justo, realmente, forma parte del designio de Dios para el mundo, y negárselo al trabajador constituye una ofensa grave. Un pecado “que llama a voces las iras vengadoras del Cielo” es defraudar al trabajador en el salario.

PPS: ¿Qué es entonces un “salario justo”? ¿Lo puede poner en dólares y en términos comprensibles?

Kelly: Un salario justo (que también puede llamarse un “salario para el sustento” o un “salario familiar”) es la cantidad que debe pagar un patrón para que el trabajador se pueda mantener junto con su familia. No es lo mismo que el “salario mínimo”, que es un salario por hora que define el gobierno como lo mínimo que se puede pagar a un trabajador de tiempo completo.

Un salario justo no es tanto una cantidad, como el compromiso de un patrón de pagar a sus empleados lo justo dentro de un mercado en especial, tomando en cuenta la contribución de los trabajadores al negocio del patrón y la necesidad que tienen ellos y sus familias de satisfacer sus necesidades con dignidad. También implica una jornada justa por parte del trabajador, para que entregue a su patrón su mejor esfuerzo y de esa forma contribuya al bien de la empresa, de sus compañeros de trabajo y al perfeccionamiento de su potencial y personalidad.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice lo siguiente (#2434) : “El salario justo es el fruto legítimo del trabajo.”  Citando el Concilio Vaticano II, prosigue: “El trabajo debe ser remunerado de tal modo que se den al hombre posibilidades de que él y los suyos vivan dignamente su vida material, social, cultural y espiritual, teniendo en cuenta la tarea y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común”.

Estas son consideraciones de peso, en especial el “bien común”, que es la razón de los debates actuales sobre lo que es realmente un salario justo en términos de la economía actual, en la que un patrón a menudo compite a nivel mundial con otros que operan con estructuras salariales y condiciones de trabajo muy diferentes.

PPS: Ciertos comentaristas católicos sugieren que la Iglesia defiende el capitalismo, otros dicen que se inclina por una economía controlada. ¿Acaso la verdad está entre las dos?

Kelly: Creo que es justo decir que la Iglesia ve los sistemas económicos como el capitalismo o las economías controladas como lo que son: sistemas de relaciones entre personas que tienen diversas fortalezas y debilidades. La Iglesia ve al hombre, no al sistema, como el punto central de la economía, y juzga el sistema económico en función de la dignidad de la persona humana y el trabajador.

Una vez dicho esto, la Iglesia plantea claramente la necesidad de la propiedad privada para que una persona desarrolle a plenitud su humanidad y la protección de su familia, lo cual elimina el comunismo y otros sistema que obligan a una propiedad “comunitaria”. Para poder sostenerse ella y su familia, así como planear para el futuro, una persona debe tener la capacidad de comprar y vender bienes.

La Iglesia también indica – en especial en la Encíclica de Juan Pablo II Centesimus Annus – que las economías de mercado (esto es, la economías basadas en fuerzas como la oferta y la demanda y la competencia de precios) parecen proporcionar las mejores y más eficientes formas de distribuir los bienes y servicios en las grandes sociedades. Aunque debe haber cierta reglamentación y planeación del gobierno a favor de la equidad y la justicia, esto se debe llevar a cabo bajo el principio de la subsidiaridad, en el cual la organización mayor no debe asumir o incorporar los deberes de una organización menor.

Sin embargo, Juan Pablo II advierte que el consumismo y el materialismo son amenazas reales en una cultura capitalista. Al apelar únicamente a la dimensión material de la persona, el comunismo la atrapa en una serie de actitudes y estilos de vida que obstaculizan el crecimiento espiritual o el esfuerzo por la satisfacción de la vocación personal.

Juan Pablo II marcó un paralelismo fascinante entre el marxismo y el capitalismo. El objetivo del marxismo era liberar al trabajador de las cadenas de la opresión y la enajenación, pero en realidad el marxismo no hizo sino incrementar la enajenación del trabajador de su trabajo. El lugar de trabajo en el mundo actual también puede resultar enajenante si no existe la preocupación de si un empleado crece o se limita como persona.

A fin de cuentas, en la sociedad consumista en que vivimos, una persona experimenta la enajenación si es incapaz de trascenderse a sí mismo para vivir en solidaridad con otros.

PPS: ¿Va a expresarse el Papa Benedicto XVI con una encíclica sobre la justicia social?

Kelly: Sí, lo que se dice en el Vaticano es que el Santo Padre va a publicar una encíclica sobre la justicia social a principios de 2009. El Cardenal Renato Martino, Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, dijo hace poco que el mensaje del Papa Benedicto el 1ero de enero, “Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz”, es un buen resumen de lo que va a desarrollar en la encíclica. Su título es “Luchar contra a Pobreza para Edificar la Paz”.