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10 cosas que sus niños deben saber…

Nuestros niños necesitan saber muchas cosas para tener éxito en este mundo tecnificado y en constante cambio. Como padres, quizás nos estremecemos cuando nos enteramos de que los resultados de nuestros estudiantes están por debajo de los de China, la India o algún poder emergente en matemáticas o ciencias. Nos preguntamos cuáles serán las nuevas habilidades que necesitarán para competir en esta nueva economía globalizada.

La verdad es que no lo sabemos. Lo mejor que podemos hacer es brindar a nuestros hijos las oportunidades de educación, las posibilidades de crecer y desarrollarse y la gracia y  sabiduría que nos viene de nuestra fe católica. De hecho, si piensa en términos del verdadero objetivo de la vida – alcanzar el cielo – su lista se limitará a lo que sus hijos necesitan saber realmente. Se centrará en cosas que son profundamente personales y que casi nunca cambian.

Ésta es la lista de un padre sobre las 10 cosas que quiero que sepan mis hijos. Active aquí para enviar su lista.

Brian Caulfield
Editor, Padres para Siempre

10 Cosas que deben saber sus hijos …

1. Usted los ama
El amor es el fundamento de la vida de cualquier niño, y es un recurso que le servirá para toda la vida. Nuestros hijos pueden conseguir la mayor parte de las cosas que no les podemos dar. Pero algo que no pueden conseguir en ningún otro lado es el amor de los padres. Dígales hoy “te quiero”, y dé vida a sus palabras.

2. Dios los ama

En Deus Caritas Est (Dios es Amor), el Papa Benedicto XVI escribe “en mi primera Encíclica deseo hablar del amor, del cual Dios nos colma, y que nosotros debemos comunicar a los demás”. Para algunos niños, el amor de Dios puede ser tan claro como el crucifijo en la pared o el cuadro de Jesús abrazando a los niños. Para otros, ese amor puede parecer abstracto o distante, y habrá que convencerlos, En cualquier caso, lo buscarán a Usted, su padre, para que con sus acciones confirme que el Dios del cielo sí los ama.

3. Usted ama a su madre
La relación matrimonial es la realidad central en la vida de sus hijos. El amor que un padre tiene por su esposa será el modelo para la forma en que sus hijos tratarán a las mujeres, y el modelo de la forma en que sus hijas esperarán que las traten los hombres. Como padres, debemos ayudarlos a esperar solo lo mejor.

4. La vida tiene sentido y vale la pena vivirla
El Obispo Fulton J. Sheen, el predicador más popular del siglo XX, llamó a su programa de la década de 1950 “Vale la pena vivir la vida”. Sabía que después de dos guerras mundiales, nuestra cultura se veía amenazada por un profundo cinismo y melancolía. Sabía que la gente necesitaba esperanza y significado, saber que, en verdad, vale la pena vivir la vida.

Las cosas que hacen que la vida valga la pena son el amor que tiene Dios por nosotros, nuestro amor por los demás y el profundo misterio que se encuentra en la creación y se refleja en el corazón humano. Enseñe a sus hijos a respetar ese misterio, a aceptar lo que no se puede conocer y a descubrir su  propio potencial para amar y tener éxito a los ojos de Dios.

5. Deben aprender a perdonar
 “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Puede decir estas palabras del Padre Nuestro mil veces sin darse cuenta de lo que realmente significan. El perdón es absolutamente esencial para quien quiere entrar en el reino de Dios. Si no perdonamos a los otros, Dios no nos perdonará. El perdón también tiene el beneficio temporal de liberarnos de las cargas psicológicas, liberarnos de la trampa de la venganza y hacer posible que amemos incluso a nuestros enemigos.

6. La moralidad es importante
En cada corazón existen voces que dicen: puedo hacer lo que quiera, yo soy mi propia ley. Y hay suficientes tentaciones para mantener vivas esas voces. Pero no tenemos más que mirar un patio de recreo para darnos cuenta de que existe una ley externa – que la moralidad importa – cuando un niño le arrebata un juguete a otro y que el ofendido grita clamando por justicia. En la vida existen el bien y el mal, y cuanto antes lo comprenda su hijo, y busque vivir de acuerdo a ello, mejor le irá.

7. La Iglesia Católica es la única Iglesia verdadera
Efectivamente, aún lo creemos, y sí importa que lo enseñemos a nuestros hijos. Aunque oirá de muchas fuentes que todas las religiones son básicamente iguales, la Iglesia Católica nunca ha enseñado este aspecto del sincretismo como doctrina oficial. De hecho, la Iglesia ha condenado la enseñanza de que todas las religiones son iguales.

En el 2000, un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe llamado Dominus Jesus provocó cierta conmoción al proclamar que la Iglesia Católica siempre ha sido  y siempre será la única Iglesia en la tierra fundada por Jesús para la salvación de las almas. Todos los que se salvan y van al cielo lo logran por mediación de la Iglesia Católica.

Solo la Iglesia Católica fue fundada por Jesús, solo ella tiene los siete sacramentos y el sacerdocio válido de Cristo, y solo ella ofrece a los creyentes el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Jesús en la Eucaristía. Es posible que los que no son miembros formales de la Iglesia Católica, por misericordia de Dios, lleguen al cielo, pero solo por medio de la superabundancia de gracias que proporciona la Iglesia, que atrae a ella a todas las personas de buena voluntad. Este documento fue firmado por el Cardenal Joseph Ratzinger, el actual Santo Padre.

8. El mal es real y ellos sufrirán
Ésta es realmente la “verdad incómoda” de nuestros días. El mal ha sido rebajado a un fracaso personal o una tendencia genética, y el diablo no es más que un tema de burla en las conversaciones sociales, como si realmente tuviera un trinche y cuernos.

El sufrimiento ha sido definido como algo que sencillamente debe evitarse o eliminarse por medio de la medicina o la psicología.

Pero el mal amenazará a sus hijos, por más que se esfuercen por ser buenos. San Agustín nos cuenta sobre ese momento trascendente en que sus compañeros lo tentaron a robar una pera. Con toda razón, vio en esa decisión moral el corazón de todo el mal: la libre decisión de hacer el mal cuando sabemos que está mal. Los que se creen listos desprecian los “escrúpulos” de Agustín y disculpan las “locuras de juventud”. Pero debemos enseñar a nuestros hijos que el diablo ronda “como un león que ruge”, buscando almas que devorar. Deben mantenerse sólidos en la fe y resistir la tentación.

9. Un día morirán
A pesar de los mejores esfuerzos de la medicina, la muerte es inevitable. Sus hijos lo verán morir, o, Dios no lo quiera, Usted verá morir a alguno de ellos. La muerte es la sentencia universal. Pero la muerte no es lo que más se debe temer ni lamentar. El gran beneficio de la muerte es que brinda forma y estructura a la vida. Sabemos que tenemos un fin, y nuestro tiempo es limitado. Queremos creer, más que nada, que sobreviviremos a la tumba. Y ¿qué cree? Existe una religión que nos dice que sí lo podemos lograr, y que realmente lo puede probar. La religión católica proclama que Cristo resucitó de entre los muertos y fundó la única Iglesia que nos da los medios en la tierra para alcanzar también la vida eterna. Son buenas noticias para las almas dolidas.

El amor es más poderoso que la muerte
Es posible que lo hayamos oído en algún velorio o funeral católico: “porque el Amor es fuerte como la Muerte, inflexibles como el Abismo son los celos... Si alguien ofreciera toda su fortuna a cambio del amor, tan sólo conseguiría desprecio” (Cantar de los Cantares 8, 6-7).

El amor de Cristo nos ha salvado de la muerte, para que no tengamos que vivir con miedo a la sombra de la muerte, sino que seamos hijos e hijas libres de Dios, destinados al amor en la eternidad.

Si nuestros hijos tan solo saben esto último, ya saben mucho

Envíe su lista de (10 ó menos) “Cosas que sus Hijos Deben Saber”. Puede añadir breves explicaciones, pero una sencilla lista es suficiente. Será publicada como recuadro con este artículo.