Para encontrar una nueva vida… y el amor


La jornada de una pareja del control natal a la PFN
por Danielle Bean

Cuando Amy y Jesse Ekblad se casaron hace 15 años, tenían planeado tener exactamente tres hijos. Aunque se habían casado en la Iglesia Católica, ninguna de ellos sabía mucho sobre la Planificación Familiar Natural, ni tampoco la consideraban como una opción realista. Usando contraceptivos durante los siete primeros años de su matrimonio, tuvieron cuatro hijos: los tres planeados y una “sorpresa”.

Según las normas de la sociedad, su familia estaba completa. Pero el corazón de Amy no estaba en paz. “A los treinta años, no quería sentir que ya había dejado de tener bebés, solo porque los demás lo decían”, explicó.

Entonces una amiga le regaló un ejemplar de la publicación de Couple to Couple League (CCLI.org). “Enseguida me llamó la atención, recordó. ¡Eso era lo que había estado buscando! Mi esposo quería hacerse una vasectomía, pero logré convencerlo de que en lugar de eso tomáramos una clase de PFN en nuestra iglesia.”

Aunque fue a la clase, Jesse estaba bastante escéptico. “Cuando usábamos una forma artificial de control natal, el número de hijos que íbamos a tener ya estaba decidido. No quería yo perder el control y dejar las decisiones reales en las manos de Dios.”

Pero lo que Jesse y Amy aprendieron en su primer curso de PFN les abrió los ojos y les cambió la vida.

“Ver a otras familias que usaban la PFN realmente me cambió la mente y el corazón, dice Amy. Había en ellas una apertura que no podía ocultarse.”

Jesse era cauto, pero estaba impresionado. “La apertura a la vida me atraía, así como el hecho de que, debidamente usada, la PFN puede ser más efectiva que la contracepción para evitar el embarazo cuando hay razones válidas para ello. Creo que de alguna forma Amy y yo sabíamos que el control natal no estaba del todo bien, aunque en ese momento no sabía bien por qué.”

Finalmente, llegaron a entender plenamente la verdad del plan de Dios para el sexo y el matrimonio. Aunque Jesse aún dudaba, tras mucho leer, rezar y no sin dificultades, la pareja adoptó al fin la PFN y la apertura a la vida, y nunca volvió atrás. Actualmente tienen nueve hermosos hijos (y tres almas que esperan volver a ver en la otra vida) para mostrarlo. Y, lo que es más importante, les ha dado una sensación de paz.

“Definitivamente creo que la confianza en Dios ha llenado otras partes de mi vida, dice Jesse. Se te quita un peso de encima cuando tienes confianza plena en Dios, y sabes que no te dará más de lo que puedes manejar.”

Amy tiene el mismo sentimiento. “Usar la PFN ha cambiado mi actitud hacia los embarazos no esperados al enseñarme que todo acto marital debe estar abierto a la vida. Cuando ambos esposos lo comprenden, si las dos líneas se tiñen de rosa, realmente no es una sorpresa. Siento que a Dios le toca decidir si nuestra familia debe dar la bienvenida a un nuevo miembro y confío en que hará lo correcto.”

Cuando cambiaron el control natal por la PFN, Jesse y Amy experimentaron una transformación impresionante en su relación íntima. Amy describe un mayor sentido de cercanía con su esposo. “Aun cuando tenía una vida más mundana, algo dentro de mí me decía que la contracepción estaba mal y que me convertía en un objeto, no una persona.”

Jesse está de acuerdo: “Cuando compartes todo tu ser con tu esposa, al saber que no retienes nada, hacer el amor se siente más como hacer el amor que tan solo tener relaciones sexuales. Significa mucho más.”

¿Y qué depara el destino a estos alegres padres y sus nueve hijos? Quizás otra bendición. “Hablamos de ‘la próxima vez que tengamos un bebé’ de manera positiva”, dice Amy. En lugar de la expresión de miedo y horror que veía yo en el rostro de mi marido cuando se mencionaba un nuevo embarazo, tiene ahora un sentimiento de paz y aceptación.”