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La Epidemia de Herida Paterna

Hay libros y se han dado conferencias sobre la "herida paterna" y probablemente muchos de nosotros tenemos idea de lo que significa el término. Pero, ¿cómo podemos saber más y qué debemos hacer si sufrimos esa herida?

Padres para Siempre habló con el Dr. Richard Fitzgibbons, un psiquiatra católico que dirige el Martial Healing Institute, y quien dice que hay una epidemia de "heridas paternas".

Padres para Siempre: ¿Es “herida paterna” un término clínico o un término descriptivo que cubre muchos problemas psicológicos?

Dr. Fitzgibbons: Aunque “herida paterna”no es un término clínico oficialmente reconocido, muchos profesionales de la salud mental la usan para identificar el origen de numerosos conflictos emocionales y de comportamiento en personas casadas, solteras y niños. Estas dificultades pueden tener su origen en la falta de una relación sólida, cariñosa y comprensiva con un padre responsable, o al tomar como modelo y repetir las debilidades del padre, como el egoísmo, la ira excesiva, la frialdad emocional o la indiferencia hacia la fe.

Por fortuna, muchos hombres han experimentado una relación con un padre sólido, firme, confiable y protector de su vida espiritual y emocional.

PPS: ¿Cuáles son algunas de las dificultades que muestran los que sufren la “herida paterna”?

Dr. Fitzgibbons: La carencia de expresiones de afecto y elogio de un padre da como resultado la tristeza, la ira, la falta de confianza y la ansiedad o el recelo que pueden surgir en cualquier etapa de la vida. Por ejemplo, las parejas casadas pueden sentirse infelices porque esta tristeza infantil nunca se ha resuelto y se dirige inconscientemente en forma de ira contra el cónyuge. Este conflicto ha contribuido a la cultura del divorcio que vivimos actualmente.

PPS: Ahora que en 40 por ciento de las familias el padre se encuentra ausente, ¿llamaría epidemia a la “herida paterna”?

Dr. Fitzgibbons: Sí, la “herida paterna” es una grave epidemia entre los niños y adultos jóvenes de esta cultura a causa de plaga de divorcios y la explosión del número de niños nacidos fuera del matrimonio, que ahora suman 40% de todos los nacimientos en este país. Resulta importante comprender que muchos investigadores han identificado claramente la relación directa entre la mentalidad contraceptiva, el divorcio y los niños nacidos fuera del matrimonio.

La mentalidad contraceptiva ha socavado la confianza marital, la generosidad, el don de sí y el amor, y ha desempeñado un papel determinante en la epidemia de egoísmo que describe el nuevo libro The Narcissism Epidemic: Living in an Age of Entitlement (La epidemia de narcisismo: La vida en una era de privilegios). Este egoísmo impulsado por una mentalidad contraceptivo ha debilitado la paternidad católica, pues los hombres ya no tienen la fe necesaria para criar a una familia de cuatro o cinco hijos.

Entre los jóvenes, crecer sin padre crea serios problemas de ira excesiva en el hogar, la escuela y la comunidad, bajo desempeño académico, actividad sexual prematura, falta de confianza, abusos de sustancias y problemas de depresión y ansiedad.

PPS: Clínicamente, ¿cómo trata a una persona que muestra ira, hostilidad u otras emociones negativas en relación con su padre?

Dr. Fitzgibbons: Animamos primero a que vean el aspecto bueno de su padre y se muestren leales a esa parte positiva. Luego les recomendamos que traten de comprender las diferentes presiones que conlleva la vida de un padre y piensen en perdonarle sus debilidades. En palabras de Juan Pablo II, sin perdón uno queda prisionero de su propio pasado. Asimismo, ningún hombre puede vivir lleno de rencor hacia su padre y a la vez poseer una sana confianza masculina, porque todo hombre tiene a su padre como modelo. Además, cuando no se resuelve, la ira hacia el padre incrementa las posibilidades de repetir sus debilidades, pero no sus fortalezas.

La falta de confianza y la tristeza en un hombre pueden resolverse creciendo en la fe, con la comprensión de los dones viriles que Dios nos ha dado en primer lugar, y el hecho de uno siempre tendrá un padre cariñoso en cada etapa de la vida en Dios Padre, y en la imagen de su amor, San José.

PPS: Fuera del contexto clínico, para el hombre común, ¿cómo aconsejaría que alguien enfrentara una actitud negativa hacia su padre?

Dr. Fitzgibbons: Repetiría que perdonar al padre por heridas pasadas puede ayudar, así como corregirlo si actualmente está haciendo algo que resulta doloroso. Por ejemplo, algunos padres jóvenes han hablado con sus propios padres sobre la desilusión que les han causado al haber caído en un catolicismo a la carta. Al mismo tiempo, puede ser benéfico pedir perdón al padre cuando uno puede haberlo ofendido.

Las actitudes negativas hacia el padre también disminuyen cuando uno está agradecido por los múltiples dones, fortalezas de carácter y capacidades que Dios ha dado al padre.

PPS: ¿Cómo afecta esta “crisis de paternidad” el matrimonio, las relaciones entre hombres y mujeres y a los niños (la siguiente generación)?

Dr. Fitzgibbons: La crisis de la paternidad, en especial en los hijos de divorciados, ha provocado severos problemas en nuestra cultura, y por ello el Catecismo de la Iglesia Católica se refiere al divorcio como una plaga. Somos testigos de una desconfianza creciente en el sacramento del matrimonio, junto con una epidemia de egoísmo, cuyo resultado ha sido que aproximadamente 80% de las parejas católicas jóvenes cohabitan antes del matrimonio. Este hecho es una verdadera crisis, ya que sabemos que 75% de los que viven juntos antes de casarse se divorcian.

La oración Ite ad Joseph, “Ve a San José”, puede ayudar a los padres católicos en estos difíciles tiempos de presiones y preocupaciones económicas intensas, colapso de la moral y creciente hostilidad hacia la fe católica y todo lo que es sagrado por medio de la creciente dictadura del relativismo.

Es necesario que la Iglesia establezca nuevos programas pastorales para ayudar a los hombres católicos en su papel de padre, para que puedan proteger el sacramento del matrimonio, la familia y los niños, y fortalecer a otros hombres como lo recomienda San Pablo “Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22, 32)

He aquí la oración a San José

A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.
Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.