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Cómo lograr que sus hijos sigan siendo católicos.

por el Padre John A. Hardon , S.J.


Permítame introducir este tema importante planteando tres preguntas: ¿Por qué?, ¿Cuál? y ¿Cómo?

¿Por qué? 

No creo que ningún católico dude sobre el porqué debemos hablar sobre la necesidad de lograr que nuestros hijos sigan siendo católicos. La pérdida generalizada de jóvenes católicos para la verdadera fe no tiene igual en toda la historia cristiana. Millones de adolescentes y jóvenes de alrededor de los veinte años de edad están dejando la iglesia católica en los llamados países desarrollados, uno tras otro.     


Nunca olvidaré la cena que tuve con un matrimonio de católicos, quienes tristemente me dijeron que su hijo más pequeño había dejado la Iglesia. Los siete hijos recibieron nominalmente una educación católica, con gran sacrificio por parte de sus padres.   

La experiencia de Estados Unidos se ha duplicado en Europa. Grandes números de jóvenes en Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia están dejando la Iglesia de su herencia católica.

 

¿Cuál?

¿Cuál es la causa de este trágico fenómeno? Para comenzar, permítame decir que nadie pierde la fe. La infalible enseñanza de la Iglesia nos muestra que una persona que ha sido bautizada como católica y que ha aprendido al menos lo básico de su religión no pierde la verdadera fe. Debemos decir que la abandona. En otras palabras, dejar la fe católica supone culpabilidad. 

Detrás de esta enseñanza existen dos realidades. Nadie puede decidir por si solo dejar la Iglesia Católica. No existen argumentos razonables para que alguien desista de su compromiso católico. Además, Dios nunca deja de otorgarnos su gracia para perseverar en la fe que una vez nos dio y que hemos profesado. 

 

Entonces, ¿cómo podemos explicar que tantos jóvenes abandonen su herencia católica? Sólo Dios conoce la explicación final.

Pero hay algo que podemos decir. Los medios de comunicación modernos, en palabras de Marshall McLuhan, “han emprendido una conspiración luciferina en contra de la verdad”.

Desde la infancia, los niños están expuestos a todos los medios de comunicación. Los dueños de la comunicación no tienen mucho amor por el cristianismo. De hecho, la mayoría de ellos son abiertamente hostiles a las enseñanzas de Cristo y, especialmente, a las enseñanzas de la Iglesia Católica Romana. 

Aunado a esto, los muy jóvenes actualmente están expuestos a las cosas buenas de este mundo en un grado nunca antes conocido por la historia humana. No es extrañarse que nuestros diccionarios definan como “insignificante” cualquier cosa que no pueda ser percibida por los sentidos. En estos términos, el alma humana, los ángeles y los santos, incluso el mismo Dios es “insignificante”. La oración se convierte en una práctica piadosa para las personas que viven en un mundo irreal. 

¿Cómo?

Debemos regresar a la pregunta principal: ¿Cómo lograr que nuestros hijos sigan siendo católicos?

Para mantener a sus hijos en la fe católica debe:

1. Ser un canal de gracia para ellos.
2. Orar con ellos y por ellos todos los días.
3. Educarlos para que entiendan lo que creen.

Canal de Gracia. En su providencia usual, Dios comunica su gracia a través de otras personas. Utiliza a cristianos creyentes como canales de su gracia de fe para otros. Emplea a cristianos amorosos como canales de su gracia de caridad para los demás. Usa a cristianos con fe como canales de su gracia de esperanza para otros. Utiliza a cristianos orantes como canales de su gracia de oración para los demás. Emplea a cristianos castos como canales de su gracia de castidad para los demás. Utiliza a cristianos pacientes como canales de su gracia de paciencia para los otros.     

¿Qué estamos diciendo? Estamos manifestando que el camino principal y fundamental para que los padres puedan mantener la fe católica de sus hijos es que los padres en sí sean auténticos, y me refiero a católicos auténticos. 

Esto significa mucho más que dar un buen ejemplo. Es el misterio de servir como conductor de la gracia de Dios a todos los que tocan nuestras vidas. 

No existe nadie en el mundo que sea un canal de gracia divina tan importante e indispensable para los hijos como los padres.

Dios realmente hace milagros. Pero, a menos que los padres esperen que Dios realice uno, deben vivir una vida católica verdadera y completa si esperan que su hijo conserve la fe católica en el mundo actual.

Orar con y por los hijos. No existen palabras para describir la importancia de que una familia ore junta para obtener la bendición de Dios.

En el corazón de la familia cristiana se encuentra la vida sobrenatural que requiere una luz y un fortalecimiento constantes para poder mantenerse.

La tan conocida expresión del Padre Peyton. “La familia que ora unida, permanece unida”, no es un piadoso cliché, es la resolución de veinte siglos de cristianismo.

Algunas recomendaciones prácticas son las siguientes: recen el Rosario juntos, si es posible, todos los días: recen el Ángelus juntos al menos una vez al día; den gracias antes y después de los alimentos en familia; tengan una pila de agua bendita detrás de la puerta principal para que la gente se bendiga la entrar en la casa; tengan, al menos, una pequeña ermita de nuestra Señora dentro de la casa; tengan un crucifijo y algunas imágenes sagradas en la pared. 

Cada una de las recomendaciones anteriores fue utilizada por mi madre viuda para educarme desde la infancia. 

Eduque a sus hijos para que entiendan su fe. Una cosa es creer y otra cosa es entender lo que creemos. En el mundo académicamente sofisticado de hoy no existe opción: o se entiende la fe o se pierde. 

No es suficiente que los padres logren que sus hijos se sepan algunas oraciones y memoricen ciertos artículos de fe. Los hijos deben crecer en su fe. Los padres deben explicar el significado de lo que sus hijos creen. Los hijos desde su infancia realizan preguntas como: “¿Quién es Jesús?, ¿Dónde está Dios?, ¿Dios sabe lo que lo estoy pensando?, ¿Por qué debo orar si Dios ya sabe lo que necesito?”.

Además, actualmente los niños están expuestos a todo tipo de confusiones. Un sacerdote dice una cosa, otro dice justamente lo contrario.

Los hijos no solo crecen en tamaño y peso, también en inteligencia. Los padres deben asegurarse de que sus hijos e hijas maduren no solo de cuerpo, sino también, especialmente, de espíritu.

En el Evangelio de San Mateo, nuestro Señor nos muestra la parábola del sembrador que salió a sembrar buenas semillas, pero no todas en tierra buena. Las primeras semillas cayeron a lo largo del camino, inmediatamente vinieron las aves y recogieron las semillas que yacían en la tierra dura. Por lo tanto las semillas no tuvieron fruto.

Cuando Jesús explicó el significado de esta parábola, dijo a sus discípulos que las semillas que habían caído a lo largo del camino representaban a quienes habían recibido la palabra de Dios en sus corazones pero no la habían entendido. Entonces, ¿qué sucede? El diablo viene y roba la palabra de Dios de sus corazones.

Claro que ustedes, como padres, deben entender lo que creen si desean explicar a sus hijos el significado de la fe.

Oración Final

Permítame finalizar con una pequeña oración: “María, Madre de la Sagrada Familia, obtén para nosotros la luz que necesitamos para mantener a nuestros hijos en la fe católica. Pide a tu Hijo que nos de la fortaleza que necesitamos para conducir a nuestras familias al cielo, a los brazos de nuestro amado Dios de quien todo procede. Amén”

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Este artículo fue adaptado, con autorización, de una plática impartida por el teólogo jesuita el Padre John Hardon, quién murió el 30 de diciembre del 2000.