El Tema de este Mes


Etapas de Crecimiento en el Matrimonio

por Paul R. Giblin, Ph.D.

Los científicos sociales han observado que prácticamente todos los matrimonios atraviesan por una serie de al menos cuatro etapas. Cada una de ellas presenta oportunidades únicas de aprendizaje y bendiciones, junto con sus retos y obstáculos. Se piensa que el progreso en estas etapas es cíclico. Es decir que las parejas pueden pasar por ellas varias veces a lo largo de su vida, y cada vez obtendrán un mayor entendimiento de lo que representan porque ya han estado ahí antes. Si no se alcanzan los objetivos de alguna etapa es posible que se inhiba el movimiento y el crecimiento en etapas subsecuentes.

Primera Etapa: Romance, Pasión, Efusividad y Promesa

Al inicio de una relación, la pareja a menudo se comunica ampliamente y sin esfuerzo alguno. Cada uno parece intuir las necesidades y los deseos del otro y hace hasta más de lo debido por complacer y sorprender a su pareja. Ambos comienzan a desarrollar un fuerte sentido del “nosotros”. Se minimizan las diferencias individuales, o bien ni siquiera se perciben; las parejas son muy tolerantes. Abundan la dicha, la alegría, la felicidad y la esperanza. Cada uno despierta y exhibe lo mejor de sí. La vida parece estar llena de efusividad y promesas. Es el momento en que se comparten los sueños y el romance. En esta etapa, la oración de la pareja suele estar plena de gracias y alabanzas a Dios, pues sienten que está cerca de ellos. Este es un momento que se debe guardar en el corazón.

Segunda Etapa: Establecimiento y Realización

La gran energía e intensidad de la Primera Etapa inevitablemente se ven sustituidas por lo común y lo rutinario. En la Segunda Etapa las parejas aprenden a comunicarse con mayor profundidad. Se esfuerzan por entender y expresar sus deseos, necesidades y sentimientos. Aprenden a ser honestos y vulnerables, a escuchar con atención al otro. Se percatan de las diferencias que no habían notado y desarrollan estrategias para enfrentarlas. Las parejas aprenden a dar y a recibir, a negociar y a llegar a acuerdos. En la oración buscan la claridad para entender lo que está pasando tanto en su propio corazón y mente como en su pareja. Para algunos Dios ya no se siente tan cercano, mientras que otros lo sienten de manera más intensa.

Tercera Etapa: La Rebelión y la Lucha de Poderes

Los esposos no siempre pueden cumplir con las expectativas de su pareja. No estarán de acuerdo e incluso lastimarán al otro sin intención de hacerlo. Ahora es cuando notan intensamente las diferencias e incluso pueden utilizar estrategias de control para recuperar el equilibrio. La lucha de poderes es común y como resultado surgen las acusaciones, los juicios, la crítica y la actitud defensiva. Aparecen en la relación el miedo y la ansiedad. El pensamiento de la pareja puede reducirse a sí o no, correcto o equivocado, bueno o malo.

Idealmente las parejas en esta etapa aprenden el perdón y la aceptación. Aprenden a enfrentar de manera constructiva la ira y el dolor. Aquí es muy importante contar con una comunidad de apoyo.

En esta etapa también salen a la superficie la individualidad y la independencia. Mientras que en la primera etapa la pareja enfatiza el nosotros, ahora necesita encontrar su autonomía y particularidad. Aprenden a ser individuos dentro de una relación comprometida. La oración de la pareja a menudo es para pedir o bien para desahogarse. Parece que Dios está distante, callado y que casi no está presente.

Cuarta Etapa: El Descubrimiento, La Reconciliación y un Nuevo Inicio.

Las parejas pueden salir victoriosas de la etapa anterior si tienen una comunicación profunda, honestidad y confianza. Idealmente descubren y crean una nueva conexión. Aprenden más sobre las fortalezas y las debilidades del otro. Aprenden a identificar y expresar sus miedos en lugar de evadirlos. Se niegan a juzgar o culpar a su pareja, transforman sus quejas en solicitudes de cambio. Convierten la estrategia de ganar-perder en la de ganar-ganar.

La persona ve a su pareja con una nueva luz, con defectos y virtudes, igual que uno mismo. Incrementan la empatía y la ternura. Aprenden a apreciarse y respetarse mutuamente de una nueva manera, aprenden a no dar por sentada su relación. Aprenden a equilibrar la individualidad y la unión, la independencia y la intimidad. Su pensamiento se vuelve más amplio e integral. La relación recupera una nueva esperanza y energía. La oración se enfoca en el agradecimiento y las parejas obtienen una relación más madura y honesta con Dios.

Retos Adicionales

Muchas parejas encontrarán etapas adicionales en su ciclo de vida, cada una con sus propias bendiciones y retos. Así como el matrimonio, la creación de una familia puede despertar lo mejor o lo peor, los dones y las limitaciones de los padres. Es otra oportunidad para aprender sobre la cooperación y el trabajo en equipo, sobre la forma de enfrentar las diferencias y los conflictos, y sobre la calma necesaria para detenerse y elegir. La educación de los hijos es una jornada espiritual que implica no solo el crecimiento de los niños sino también el de los padres. Así como el matrimonio, la educación también ofrece muchas oportunidades para renunciar a sí mismo, desprenderse y sufrir.

Otros retos del ciclo de vida involucran enfermedades, desempleo, crisis financiera, el retiro y la muerte de uno de ellos. Muchos matrimonios deben cuidar de la generación más grande mientras dejan ir a la más joven.

Conclusión

El crecimiento a través del matrimonio requiere apertura y flexibilidad. Para la gente que tiene fe también significa estar alerta a la labor misteriosa del Espíritu Santo. La cultura contemporánea exige respuestas y certezas, mientras que la fe necesita confianza y entrega. La invitación a llevar una vida marital y los recursos para asumirla provienen de Dios. Él nos concede la claridad suficiente para poder dar los siguientes pasos, aunque no podamos ver el camino completo ni su fin.

Paul R. Giblin es Profesor Asociado de Asesoría Pastoral y Estudios Pastorales en la Universidad Loyola en Chicago y especialista en terapias matrimoniales y familiares. Este artículo es una reprducción autorizada del sitio web de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos www.usccb.org.