El tema de este mes


Mi Esposa, Mi Mejor Amigo

La amistad apoya el amor

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El Dr. Aaron Kheriaty
El Dr. Aaron Kheriaty es director fundador del Foro de Psiquiatría y Espiritualidad de la Universidad de California, Irving, y director asociado de educación de médicos residentes en el departamento de psiquiatría de la misma universidad. Padres para Siempre habló con él sobre la amistad marital.

Padres para Siempre: ¿Cómo podría usted definir o describir la “amistad conyugal”? ¿Cuáles son sus similitudes y diferencias con otros tipos de amistad?

Dr. Kheriarty: La amistad conyugal es única porque se fortalece y complementa con otras formas de amor conyugal.

Los griegos tenían cuatro palabras para describir el amor: el amor sexual y romántico (eros), el amor de la amistad (philia), el amor familiar cotidiano por las cosas ordinarias (storge) y el amor generoso y sacrificado (agape).

 El matrimonio es algo único porque, además de nuestra relación con Dios, es la única relación en la que pueden y deben estar presentes estos cuatro tipos de amor. Así que la amistad conyugal es realmente un tipo especial de amistad (philia), que se distingue por los elementos de pasión (eros), su familiaridad cotidiana (storge) y, sobre todo, por el amor sacrificado (agape) que coloca a la esposa y sus necesidades por encima de las necesidades propias.
Nuestro Señor nos enseñó con sus palabras, y nos lo demostró con su pasión y muerte, que el amor más grande es aquel en que un hombre entrega su vida por sus amigos. San Pablo describió la amistad de un hombre con su esposa exactamente en los mismos términos: maridos, amen a su esposa como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella.

PPS: ¿Cuáles son las barreras más comunes para esta amistad?

Dr. Kheriaty: En su excelente libro The Four Loves (Los cuatro amores), C.S. Lewis describe algunas de las dificultades de la amistad conyugal. Analiza la situación de una esposa que permanece en su casa realizando las labores de su hogar, mientras el marido está inmerso en el mundo de la vida profesional fuera de su casa. Lewis nos recuerda que la amistad siempre se basa en intereses y proyectos comunes.

Dice que cuando uno de los cónyuges tiene una vida profesional fuera de su casa y el otro no, la amistad tiende a debilitarse: por más que trate de “mantenerse al día”, la esposa acabará sintiéndose ajena a los intereses profesionales del marido. Él se mueve en círculos diferentes, de los cuales no puede evitar sentirse excluida. Por más que lo intente, no puede hablar con él en el mismo nivel que sus colegas. Así, dice Lewis, en esas circunstancias la amistad entre esposos se va haciendo cada vez más difícil. Pero no nos ofrece una solución para esta dificultad.

Sin negar que éste sea un problema potencial, yo soy más optimista sobre la posibilidad de la amistad entre esposos, aun entre aquellos que se mueven en círculos diferentes durante su trabajo profesional cotidiano. En primer lugar, pensemos en sus intereses y proyectos comunes que pueden servir de base para una sólida amistad. En el caso de la mayoría de las parejas casadas, Dios bendice su unión con hijos. ¿Puede haber un proyecto común más importante, fascinante y demandante que ser padres? Para ser buenos padres, es necesario que exista una comunicación, una cooperación y un apoyo constantes entre los esposos, que es justamente lo que se necesita para desarrollar una amistad.

Claro que el fundamento de su amistad no debe limitarse a su papel de padres; de otro modo, una vez que los hijos han dejado el hogar, los esposos podrían perder su único proyecto común. Así que su amistad debe incluir otros intereses y actividades, como la política, los pasatiempos, las lecturas en común o las conversaciones sobre temas culturales.

Finalmente, si el hombre que trabaja fuera de su casa no trata de incluir a su esposa en sus intereses y actividades profesionales, si no trata de hablar con ella de sus alegrías, penas y preocupaciones cotidianas, entonces no la trata como una verdadera amiga. Como lo señaló Lewis, ella lo percibirá y se sentirá resentida.

Para evitar este problema, los hombres deben estar dispuestos a hablar de su trabajo con su esposa cuando lleguen a casa, aunque se sientan cansados después de un arduo día y prefieran dedicarse a leer el periódico o mirar la televisión. De la misma forma, la esposa debe tratar de mostrar interés por la vida profesional de su marido, no tanto por el trabajo mismo, sino por él.

PPS: ¿Qué tan importante es la “amistad conyugal” para la felicidad del matrimonio?

Dr. Kheriaty: Es indispensable. La causa más común del divorcio es quizá la falta de una amistad sólida y constante entre esposos. Este fundamento de amistad se mantiene firme durante los altibajos de las emociones y pasiones del eros.

El antídoto de la famosa “comezón del séptimo año” es una amistad real que se cultiva año con año. No viene sola, a menudo exige sacrificio y siempre requiere esfuerzo.

Un reconocido psicólogo ha realizado estudios comparando relaciones matrimoniales que han tenido éxito con otras que han terminado en divorcio. La señal más grave de un matrimonio en dificultades es lo que él llama la “táctica de cerrojo”, una falta total de compromiso entre los esposos.

Cuando las vidas del marido y la mujer comienzan a seguir vías paralelas que nunca se encuentran, lo más probable es que el matrimonio esté condenado al fracaso si las cosas no cambian. Es interesante mencionar que, para este psicólogo, en el caso de los esposos que usan la “táctica de cerrojo”, incluso lograr que se disputen es un paso positivo; al menos en la disputa hay un compromiso mutuo.

A veces los amigos tienen desacuerdos, así que los esposos tendrán disputas ocasionales (claro que esto nunca debe suceder frente a los niños, y deben intentar alcanzar una reconciliación rápida). Lo que debe evitarse a toda costa es la falta de compromiso cotidiano, el distanciamiento o la frialdad entre esposos. Es lo que aniquila la amistad, y cuando la amistad conyugal muere, el matrimonio está en problemas.

FFG: ¿Cuáles son las cosas prácticas que un marido puede hacer de manera cotidiana para lograr una “amistad conyugal”?

Dr. Kheriaty:  1. Un marido debe orar diariamente con su esposa. Puede hacerlo de varias formas: el rosario familiar, oraciones nocturnas con los niños, orar  juntos en silencio antes del Sacramento Sagrado, orar en voz alta. El esposo debe ser el líder espiritual de la familia (dando el buen ejemplo a los niños), y el líder espiritual en el matrimonio (ayudando a su esposa en su camino al cielo).


2. Debe demostrarle su amor con palabras y hechos. Las mujeres necesitan escuchar “te amo” varias veces al día y que se les demuestre. Así como Nuestra Señora nunca se cansa de escuchar las repetidas oraciones del rosario, así también nuestra esposa nunca se cansa de escuchar cuánto la amamos.

Cuando el amor está presente, las palabras tiernas y afectuosas nunca son fastidiosas o redundantes. Así que lo decimos (una y otra vez, por teléfono, correos electrónicos o mensajes de texto durante el día de trabajo), y lo demostramos.

Encárgate de la “lista de tareas” del domingo sin lamentarte. Trata de anticiparte a sus necesidades. Proponle proyectos que puedan realizar juntos. El amor se manifiesta con hechos, no con palabras dulces (pero las palabras dulces también son necesarias).

Finalmente: Suena estereotipado, pero las flores siempre funcionan. Llévale flores a menudo, sin razón aparente y sin necesidad de una “ocasión especial”. Son una excelente forma de disipar disputas o tensiones: trágate tu orgullo y sé el primero en disculparte.