Padres Sobresalientes

La Primera Navidad de un Padre: Los nuevos papás dan la bienvenida a los recién nacidos

Padres Sobresalientes Previos

por Gerald Korson

Para el hombre casado que acaba de ser padre por vez primera, el bebé es una experiencia que va mucho más allá de tener otra boca que alimentar o una deducción de impuestos. Los nuevos papás y sus esposas que entrevistó hace poco Padres para Siempre informan que han crecido su felicidad personal, su relación de matrimonio, el sentido de su vida y su fe.

 “Tener a mi primera hija ha cambiado toda mi perspectiva de la vida y su sentido,” dijo Jason Seiler, quien se encontraba en la sala de partos cuando, Galena, su esposa, dio a luz a Gabrielle el 11 de agosto.

 

Jason y Galena Seiler con la bebé Gabrielle

 “Tengo a este pequeño ser hermoso que depende enteramente de mí ahora, para alimentarse y vestirse (su mamá ayuda con esto), y pronto para obtener su primera imagen de lo que debe ser un hombre en este mundo,” se maravilló. “Mi oración diaria es que Dios me convierta en el hombre que mi esposa necesita como marido y mi hija como padre.”

La paternidad “lo cambia a uno como persona en general,” dijo Matthew Moore de Greenville, S.C., quien, junto con su esposa Alissa, recibió al pequeño Jackson en agosto. “Creo que las personas son naturalmente egoístas hasta que tienen a su primer hijo. Ahora el hijo es lo primero, sin dudarlo. Creo que lo convierte a uno en mejor persona si lo acepta de corazón.

Alissa también ha visto el cambio en Matthew. “Una ve a su esposo como una persona diferente porque ve aflorar el instinto paternal,” observó. “Es más sensible, no con una sensiblería tonta, sino que tiene un lado más sensible, como cuando le habla con palabras de bebé a nuestro hijo.”

Ya no es sólo para los jóvenes

La generación pasada cambió cierta tendencia: Ya no se oye tanto decir a los hombres que son “demasiados viejos” para ser padres.

En años recientes, el número de hombres de 40 años o más que han sido padres no ha dejado de crecer, según un reportaje de CBS News de hace unos meses. En 1975, sólo 4% de los bebés tenían un padre de cuarenta y tantos años; esta cifra aumentó a 8% para 1990, 11% en 2000, y 14% en 2006. La edad promedio de los padres al nacimiento del hijo es ahora de más de 34 años.

Esta tendencia puede atribuirse en parte al hecho de que los hombres tienen su primer hijo cuando tienen mayor edad, algo que se ha puesto de moda no sólo entre celebridades como Tony Randall, David Letterman y Scott Baio, sino también entre los hombres comunes y corrientes.

 “Convertirse en padre a una edad mayor presenta ventajas y también retos,” según el Dr. Ken Canfield, director del National Center for Fathering. “Las ventajas [son que] los padres de más edad suelen tener más tiempo libre, más recursos económicos, y parecen ser más considerados y activos en el compromiso con su familia sencillamente porque ya tienen una carrera estable.”

Mayores y felices de serlo

James Wagner de Corinth, Texas, es uno de estos padres primerizos “mayores”. Tenía 45 años cuando él y su esposa, Cassandra, tuvieron a su primer hijo en 2006, al que se sumaron unos mellizos en febrero de este año.

 

James y Cassandra Wagner con hija Zoe y mellizos, Macie and Violet 

 “El nacimiento de mi primera hija, Zoe, incrementó mi capacidad de amar a unos niveles inimaginables,” dijo James Wagner. “Percibí la belleza de mi esposa en formas que nunca había visto ni sentido. Aunque me sentía cansado, Dios me dio energía más que suficiente, y todo lo que tenía que hacer era pedir fuerzas y sentirme agradecido. Siempre me había considerado como una persona religiosa, pero en ese momento me volví fiel. Ya no era sólo un hombre o un marido, era un padre.”

James Wagner se dio cuenta desde el principio que ser papá no era fácil, pero al igual que la mayoría de los padres, se adaptó enseguida.

 “Recuerdo haberme sentido abrumado al principio. Como durante tanto tiempo había yo rezado para que Dios me bendijera con un hijo, la realidad resultaba difícil de captar…era más bien irreal,” dijo. “Supongo que la mayoría de los padres nos sentimos así, porque no experimentamos de primera mano la vida en nuestro interior.”

Recuerda su asombro cuando vio crecer el vientre de su esposa y sintió la primera patada del bebé.

 “Cuando al fin llegó Zoe, pasé de una gran preocupación por mi esposa a una alegría y una euforia tremendas,” dijo. “Ésta era una persona. Era vida. Dios compartía un regalo precioso y un gran momento de gracia conmigo. Todo era igual, pero al mismo tiempo diferente; era la claridad.”

Una nueva vida – Para el bebé y sus padres

El embarazo y el bebé a menudo acercan a las parejas, que se ven mutuamente en un nuevo papel y comienzan a establecer nuevas costumbres y tradiciones como familia.

La bebé Isabelle, quien llegó el 24 de junio, “ha fortalecido sin lugar a dudas mi matrimonio,” dijo su padre, Anthony Procaccini, de Alexandria, Va., quien participó en la fundación de un grupo de Facebook para padres primerizos. “Mi esposa y yo amamos a nuestra hija más que la vida misma y nos han unido experiencias comunes: el primer baño de la bebé, su primera sonrisa … Más que eso, hemos ‘formado equipo’ para tomar muchas decisiones de efectos a corto y largo plazo.”

 

Anthony y Laura Procaccini con la bebé Isabelle

Laura, su esposa, está de acuerdo. “Nos ha acercado,” dijo. “Nuestra comunicación ha mejorado y creo que comprendemos la importancia de un matrimonio sano para un hijo, ¡incluso a los 4 meses! Estamos más dispuestos a resolver los asuntos y dar a nuestra hija el hogar más amoroso que podamos.”

Tener un bebé no es algo que deba tomarse a la ligera, claro, puesto que implica muchas obligaciones, preocupaciones y perturbaciones que pueden parecer agotadoras. Sin embargo, los padres y madres primerizos que entrevistamos tenían todos la misma opinión: Vale la pena.

 “Ha sido un cambio maravilloso en nuestra familia,” dijo Galena Seiler, la esposa de Jason.

 “Ha habido momentos en que la falta de sueño y el llanto del bebé han provocado cierta tensión.”, aceptó Anthony Procaccini. “Pero tras haber vivido todo el proceso, creo que nadie puede decir que el nacimiento de un hijo no es un milagro y un regalo absolutos.”

Gerald Korson, editor y periodista con más de 24 años de experiencia, es editor de The Wonders of Lourdes (Las Maravillas de Lourdes) (Magnificat, 2008) y coautor de Amazing Grace for Fathers (Extraordinaria Gracia para los Padres) (Ascensión Press, 2006).  Él y su esposa Christina educan a sus 11 hijos en Fort Wayne, Ind.