Padres Verdaderos

Fuentes de esperanza: Ted van der Zalm

Cuando era niño, en St. Catharines, Ontario (Canadá), Ted van der Zalm aprendió muchas cosas de su padre, pero hubo una lección que le quedó grabada: dar es mejor que recibir. En el caso de Ted, dar nunca se limitó a regalos convencionales. Ted lleva agua potable a zonas remotas del planeta.

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En 1985, viajó a Tanzania, África Oriental, como misionero voluntario. Allí recibió una lección que le hizo tomar conciencia de cuántas cosas no valoraba como corresponde cuando vivía en Canadá, como tener un vaso de agua potable: un verdadero lujo en su nuevo hogar. Su trabajo en Tanzania consistía en  construir molinos de viento y perforar pozos en zonas rurales pobres y hallar una fuente confiable de agua potable para la población local. Antes de que llegaran él y otros misioneros, la gente caminaba ocho kilómetros cada mañana en busca de una cubeta de agua potable. Muchos regresaban a sus casas de barro con un líquido marrón lleno de bacterias que impedía el crecimiento y diseminaba enfermedades como la malaria.

A los tres años de llegar a Tanzania, Ted conoció a Miriam. Se casaron y trabajaron siete años codo a codo en África Oriental. En esos años, Ted obtuvo una licencia de piloto. En Tanzania, piloteaba un avión para transportar a doctores y pacientes de zonas rurales a instalaciones médicas modernas. Un día, el motor sufrió un desperfecto y Ted tuvo que aterrizar la aeronave descompuesta en un campo de azúcar. Esto le dio más certeza que nunca de que Dios lo quería vivo por algo: estaba claro que le quedaban misiones por cumplir.

 
  Ted van der Zalm

La primera hija de la pareja, Sarah, nació en Tanzania, y poco tiempo después se mudaron a Ontario para criar a la nena y tener cuatro chicos más. Ted obtuvo empleo como profesor de religión de secundaria, pero extrañaba muchísimo trabajar en el tercer mundo. Cuando él y Miriam se enteraron de una posibilidad de ayudar a la gente de Guatemala, empacaron, tomaron a los niños y se fueron para el Sur. Las Naciones Unidades publicó  hace poco un informe que indica que "cada ocho segundos muere una persona por enfermedades relacionadas con el agua", y la familia van der Zalm está comprometida a modificar esta trágica realidad.

Pasaron seis meses viviendo en carpas para construir un sistema de irrigación que llevara agua potable a los pobladores. Ted hizo tremendos sacrificios personales mientras trabajaba. Una vez, mientras excavaba un pozo de 20 metros, estaba tan exhausto y deshidratado que perdió la visión en un ojo. A pesar de estas dificultades, hizo 30 pozos nuevos para la población local. Cada día que estuvieron en Guatemala, la familia van der Zalm supo todo lo que tenían para agradecer.

A mediados de 2004, surgió otra oportunidad para regresar a Guatemala, pero esta vez tenían que autofinanciarse. Hipotecaron la casa para comprar un equipo para excavar pozos y se fueron para allá seguidos por los hijos. Condujeron desde Ontario hasta Guatemala el equipo de excavación y los vehículos de apoyo.

Ted,  miembro de   Caballeros de Colón por  mucho años,  esta vez les pidió ayuda a sus camaradas. A lo largo del recorrido por los Estados Unidos, los Caballeros de Colón de cada lugar donde paraban les brindaron hospedaje, comida y dinero para el combustible para llegar hasta la próxima parada.

Ted también creó una organización llamada Fuentes de Esperanza que recauda dinero para futuros proyectos de irrigación en zonas rurales de Guatemala. Como el sacerdote de su parroquia, el Padre Paul J. McDonald, escribió sobre Ted y su familia, "su devoción extraordinaria por los pobres es inspiradora; ojalá que su entusiasmo se expanda a más y más personas".

Este artículo es un extracto del libro By Their Works (Por sus obras), publicado por  Caballeros de Colón.