Padres Verdaderos

El Rescatador: Alberto Fuentes

Te puedes imaginar ¿Qué harias al enfrentarte con lo que podría considerarse una muerte segura, y tener tiempo para pensar acerca del fin de tu vida?

El 11 de septiembre de 2001, Alfredo Fuentes, capitán de uno de los Departamentos de Bomberos de la Ciudad de Nueva York tuvo esa oportunidad y la convirtió en una de las oportunidades mas grandes de consuelo y esperanza que había experimentado en su vida. Esa mañana estaba desempeñando el papel de Jefe de Batallon para su división cuando las torres del World Trade Center fueron atacadas por aviones comerciales. Su labor fue entonces encabezar los equipos de rescate en barcos salvavidas desde el astillero de la marina en Brooklyn a la parte baja de Manhattan y llevar a los sobrevivientes por barca a los hospitales.

 
  Alfredo Fuentes

Sin descanso, hizo todo lo posible por encontrar a los heridos y llevarlos a las barcas de rescate lo mas rápido posible. Antes de que la Torre Sur se derrumbara, había ayudado a evacuar siete bomberos y demás personal trasladándoles desde las ruinas a un lugar seguro y entonces fue a la Torre Norte a buscar por mas victimas cuando de repente la Torre Norte comenzó a derrumbarse y toneladas de escombros comenzaron a caer alrededor de él.

Antes de que pudiera correr a un lugar seguro, una viga de acero cayo en la parte superior del cuerpo de Fuentes, inmovilizándole contra el suelo. El peso del metal le fracturo el cráneo y destrozo su mano izquierda, quebrando los huesos de dos de sus dedos. La viga quebró nueve de sus costillas y sus pulmones se desplomaron. Tenia un dolor espantoso y por los próximos 45 minutos perdia y ganaba el conocimiento. A pesar de todo esto, pudo mantener contacto por radio con otros rescatadores y los guio al lugar en donde estaba atrapado. Durante todo ese tiempo, rezo el Ave Maria una y otra vez. Las rezaba desde lo más profundo de su ser y entonces las volvia a rezar una vez más. Al verse frente a la muerte esa oración fue su companera mas fiel. Cuando el dolor estuvo a punto de abrumarlo, los rescatadores finalmente llegaron, removieron la viga y lo pusieron en una barca con destino a un hospital en el rio Hudson.

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Las heridas de Fuentes fueron muy serias. El Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York lo declaró totalmente y permanentemente discapacitado y por los próximos cuatro meses necesitó atención constante. Su esposa Eileen dejó de trabajar para estar con él todos los días y dormir junto a él en un catre en el hospital . Su hijo, Matthew, cuidó a los dos hijos menores en la casa. Sus compañeros Caballeros de Colón de Queens lo visitaron regularmente en el hospital lo que le contestó la pregunta de que por qué había pertenecido a esa Orden fraternal los últimos 20 años, y la forma en que muchos de los hombres ahora rezaban por él.    

Su cuerpo fue prácticamente destrozado pero su fe en el prójimo y en la Iglesia católica permaneció más fuerte que nunca.

Despues de recuperarse escribió su historia en un libro que llamó “American by Choice”, (Norteamericano por gusto), en donde proporciona una cuenta detallada de su terrible experiencia al mismo tiempo que habla de su gran amor por los Estados Unidos a donde llego de niño del Ecuador.

Durante el primer aniversario de los ataques a las torres del World Trade Center, Caballeros de Colon celebro una Misa y un programa patriótico en una Iglesia en Washington D.C. A pesar de su discapacidad y su dolor constante, Alfredo Fuentes viajo a la capital de la nación y encabezo la Promesa de Lealtad a la bandera de los miles de participantes que allí se congregaron.

“Es un honor participar en este dia y encabezar la promesa de lealtad a la bandera,” dijo. “Esta mañana, mi esposa y yo llamamos a todas las viudas de los bomberos que conocemos.”

Fuentes se hizo bombero para convertirse en un rescatador.