El Amor


El sexo es mejor de lo que pensamos

por Clayton Barbeau

En la comunión del amor conyugal, la relación sexual es a la vez la más hermosa y la más subestimada de las comunicaciones: subestimada porque, mientras nuestra sociedad está llena de vibrante erotismo, apenas se conoce y se aprecia el significado y el objetivo del sexo. Ver al sexo como mero disfrute o placer, incluso como el placer más alto, es subestimar al sexo.

De todos los medios para comunicar el amor que están abiertos al esposo y la esposa, “hacer el amor” es el más perfecto. Para cualquiera de las partes, buscar en él sólo satisfacción personal es destruir el símbolo más rico del amor mutuo que el esposo y la esposa pueden tener.

El hombre que pelaba la banana, se comía la cáscara y arrojaba la fruta siempre fue un buen chiste en los espectáculos antiguos de vaudeville, sin embargo lo que él hacía es exactamente lo que hace quien busca el disfrute sexual.

La sustancia real del acto matrimonial es el amor mutuo que expresa. Eso es lo trágico de los libros sobre sexo que se encuentran disponibles con tanta facilidad. Ninguna cantidad de “técnica” o “desempeño sexual” puede enriquecer una relación sexual que no sea primero un acto de amor. Por el contrario, el amor mutuo y el deseo mutuo que se le dan a la otra persona por completo, darán lugar a gestos, caricias y otras expresiones de amor tan ricas y tan naturales que resultaría degradante denominarlas una “técnica”.

El esposo y la esposa asumen igual responsabilidad por hacer que la relación sexual sea satisfactoria para ambos. Aunque la inclinación del esposo parece orientarlo hacia la “conquista rápida”, él debe recordar que la inclinación de una mujer a menudo desea garantías de su amor tierno y constante antes del comienzo real de la relación sexual.

Alguien ha dicho que los hombres hacen el amor de afuera hacia adentro, mientras que las mujeres lo hacen de adentro hacia afuera y, hasta cierto punto, esta idea es verdadera. Significa apenas que, en general, los hombres comienzan con la excitación física y se guardan los sentimientos emocionales, mientras que las mujeres tienden a excitarse emocionalmente primero para luego seguir hacia la excitación física. El truco consiste en que el esposo y la esposa intenten tener presente cariñosamente “dónde está el otro” durante el proceso de hacer el amor.

Este artículo se extrajo del libro Head of the Family (Jefe de Familia) (Sophia Institute Press, 2002) de Clayton Barbeau, un conocido consejero matrimonial y autor cristiano.