La Oración


¿Qué se entiende por oración?

1. Oración significa pararse ante Dios y elevar nuestra mente y corazón hacia Él con atención reverente y devoción.

2. La oración es la ofrenda devota de todo nuestro ser en el Espíritu Santo al Padre a través de Jesucristo.

TPara responder a la pregunta “¿Qué se entiende por oración?”, debemos darnos cuenta de que nuestra búsqueda conduce, no a una actividad, sino a una forma de ser. La oración es menos una función y más una disposición. Como nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), la oración es “una relación viviente y personal con Dios vivo... la relación viva de los hijos de Dios con su Padre” (2558, 2565).

Para comprender el significado de la oración, debemos creer primero que Dios existe y que es un ser personal, una persona a quien nos podemos dirigir y que responde. Debemos creer que Dios nos conoce, nos cuida y nos ama, incluso más de lo que nos amamos a nosotros mismos.

De hecho, algunos describen la oración como “hablar y escuchar con Dios.” Otros la llaman “cartas de amor” a Dios.

Dado que la oración compromete y expresa nuestra relación con Dios, la esencia de la oración es la comunicación.

Porque la forma en que las personas enamoradas profundizan sus vínculos de caridad entre sí es compartiendo sus vidas interiores en un intercambio auténtico y generoso de palabras, gestos y sentimientos. La conversación de la oración profundiza nuestra intimidad con Dios atrayéndonos a la comunicación con Él que nos conduce a la máxima comunión. En el proceso, la oración nos adapta al Señor que amamos para que, como dice Santa Teresa de Ávila, “la voluntad se una de alguna manera con la voluntad de Dios”.

La oración asume cinco formas básicas:

• Adoración

• Petición

• Intercesión

• Acción de gracias

• Alabanza

La adoración exalta la grandeza de Dios, el Creador y Sostenedor, en el espíritu de la humildad y el homenaje. La generosidad llena de gracia de Dios nos obliga a bendecir a Quien continúa siendo la fuente de cada bendición de nuestra vida.

La oración de la petición reconoce nuestra dependencia de Dios Padre, en especial en la medida en que nos estimula a recurrir a él en un espíritu de arrepentimiento y contrición, pidiendo el perdón.

A través de la oración de intercesión nos encomendamos a la misericordia de Dios, en especial presentando ante el Padre las preocupaciones de otros necesitados.

La oración de acción de gracias da voz a la gratitud que corresponde a cada persona madura y honesta, en especial en la medida en que recuerda las acciones de redención de Jesús que nos salva y nos libera.

Finalmente, como explica el Catecismo, la oración de alabanza “le canta por Él mismo, le da gloria no por lo que hace sino por lo que Él es” (2639).

En resumen, estas cinco formas diferentes de oración nos permiten amar a Dios por lo que creó, amar a Dios por su misericordia compasiva, amar a Dios por su presencia y ayuda en nuestras vidas, amar a Dios por su ternura redentora, y amar a Dios por sí mismo.

Este artículo se extrajo del folleto A Life of Prayer: A Guide for Men (Una vida de oración: una guía para los hombres), del Padre John Peter Cameron, O.P. Para leer el folleto completo en línea o para solicitar una copia impresa, visite El Estante de Libros del Padre.