Trabajo

¿Lo puedes lograr?

por Derek Maul

¿Nunca hiciste una de esas listas de "tareas pendientes"? Una amiga mía se toma esas cosas tan en serio que hasta anota cosas que ya hizo... ¡para poder tacharlas!

Y también están esos ingeniosos planes de prioridades: son un furor en las guías de administración y autoayuda. "¡Piensa qué cosas son importantes!" "¡Concéntrate!" Ese tipo de cosas. Hace poco intenté hacer una lista como ésa y me sorprendió lo que descubrí acerca de mí mismo. También me avergonzó.

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Ahora, según los gurúes de negocios, el siguiente paso debería ser dividir esas prioridades en objetivos manejables de corto plazo. Pero, mi lista estaba mal. Faltaban algunas cosas importantes arriba de todo. ¿Qué tal esto? Prioridad número uno: la familia ante todo.

¡Ahora sí hablamos de productividad!

¿Sabías que... la gente que goza de relaciones familiares armónicas es más productiva en el trabajo?

¿Sabías que... la gente que valora a su familia por sobre todo lo demás invierte tiempo y recursos en el hogar?

¿Sabías que... la gente que ama y respeta a su cónyuge con creatividad y pasión tiene mejor relación con los hijos?

¿Sabías que... a la gente que pasa tiempo real y valioso con los hijos le resulta más sencillo valorar y respetar a su cónyuge?

Por lo tanto, a la gente comprometida con que la familia sea la prioridad número uno en su vida le va mejor en todos los ámbitos, incluido el trabajo.

Cuando comenzamos a alinear de manera deliberada nuestras prioridades fundamentales con la esencia de la satisfacción humana, es decir, la familia, ¿acaso debería sorprendernos que nos reporte beneficios en todas nuestras demás tareas? Existen, desde luego, muchas razones valederas para ocuparnos de nuestra familia. Pero a fin de cuentas, se resume de la siguiente manera: ocuparnos de nuestras familias, sencillamente, es lo lógico.

Este artículo se publicó originalmente en All Pro Dad.